Por Raúl Cobo
3 diciembre, 2016

«Cuéntame sobre el día en que vendiste el coche para comprarte una bicicleta, o cuando te miraron raro porque te fuiste a vivir con la abuela sin casarse»…

Querido abuelo, te escribo para que antes de irte me lo cuentes todo, quiero saber más de ti y tu generación, de tus amigos, a quienes los libros llaman millennials: ¿qué hicieron?, ¿qué pasó con todos ellos? Quiero que me hables de todo aquello por lo que luchaste y de todo eso que dejaste de lado por miedo.

Pero primero, cuéntame sobre los libros de Harry Potter, las películas de Pixar y las canciones de Daft Punk. Y bueno, ¿por qué no? Cuéntame si quieres algo sobre las Kardashian, la locuras de Miley o las estupideces de ese tal Justin Bieber. Y sí, también puedes hablarme de lo divertido que era jugar Pokemon Go.

Cuéntame sobre esos viajes sin dinero y sin más compañía que una mochila en la espalda, o sobre el día en que renunciaste a todo para ir a recorrer el mundo y ponerte a trabajar… bueno, de todo.

Cuéntame cómo conociste a mi abuela, ¿es cierto que tú no fuiste un galán y que ella fue quién tomó la iniciativa, y que los miraron raro cuando se fueron a vivir juntos sin casarse?, ¿cómo fue tener hijos solo después de consolidarse profesionalmente?, ¿qué tan raro era todo eso en tus tiempos?

Cuéntame si acaso también es cierto de que todos tus amigos homosexuales eran discriminados, y de que algunos países no podían ni casarse, ¿es cierto todo eso?, yo pensé que era solo un mito.

Cuéntame un poco más sobre las redes sociales, de cómo te convertiste en tu propio medio de comunicación, en tu propia voz. Háblame de ese año 2011, cuando en plena primavera árabe los usuarios de twitter se organizaron para salir a la calles y esa forma sacar a los malos gobernantes.

Cuéntame también sobre los memes, los gif, los spoiler de tus series favoritas y los likes que tuvo mi padre al nacer. Y por favor, dime qué tan real era ese negro del WhatsApp.

Cuéntame sobre el día en que vendiste el auto para comprarte una bicicleta, o de la noche en que todas las luces del mundo se apagaron por una hora. Cuéntame también sobre esa mañana que amaneciste sin perros en la calle. ¿Dónde aprendiste a cultivar alimentos orgánicos y cómo fue el último día de los supermercados, ¿cómo fue comenzar a vivir de forma sustentable, ¿como fue comenzar a vivir sin depender de nadie más?

Cuéntame cómo se cayeron las torres gemelas, o como se veían las bombas sobre Irak en esa horrible noche de marzo. ¡Vamos! Háblame de las guerras civiles del Medio Oriente; dime cómo acabaste con ISIS o con Al Qaeda. Cuéntame qué tan buenos fueron Obama o Putin, o qué tan cierto es eso de que siempre estaremos en una guerra fría.

Cuéntame cómo se resolvió el conflicto en la franja de Gaza, o al menos dime en qué momento volvimos a tener permiso para hablar de esta. Cuéntame sobre cómo venciste a Trump, de cómo hiciste renunciar a Maduro y derribaste a Kim Jong-un. Cuéntame qué ocurrió cuando se dejó de hablar sobre una izquierda y una derecha.

¡Vamos abuelo, cuéntame lo que hicieron para levantar a Haiti! ¿Cómo terminaste con la guerra en Siria?, ¿que hiciste para que hoy los niños de África sean solo niños?, ¿de qué forma terminaste con la pobreza y el hambre?

Cuéntamelo todo abuelo, ¿o acaso nada de esto fue cierto?, ¿acaso lo tuyo solo fueron palabras lindas y publicaciones en redes sociales que solo buscaban fama?

Puede interesarte