Por Alvaro Valenzuela
17 mayo, 2016

Su carita de emoción podrá alegrarte un día gris.

La vida de los soldados siempre es muy dura. Se alejan de sus familias por largas temporadas cuando les toca servir en algún conflicto bélico y siempre corren el riesgo de no volver a sus hogares. Esta duda, bastante angustiante, no sólo la debe cargar el soldado sino también la familia y seres queridos que lo esperan. Por eso los reencuentros son tan emocionantes porque muestran una confirmación de que todo está bien, un hermoso respiro de alivio.

Sin embargo, una reunión no tiene que estar llena de lágrimas para ser hermosa. Si el hijo de un soldado es todavía muy pequeño, él o ella no pueden experimentar el tipo de miedo y la preocupación de una pareja o padre. Ellos pueden preguntarse a dónde fueron Mami, Papi, o su hermano, pero confían que vendrán pronto a casa para jugar. ¡Y cuando lo hacen todo es abrazos y sonrisas!

En este caso, una tierna pequeña de sólo dos años es visitada por su padre en el jardín de infantes. Una sorpresa que derretirá tu corazón…

httpv://youtu.be/cFqae05AZgE

Lo mejor de todo es su feliz reacción cuando lo ve: «¡Oh daddy

Y claro, a ese momento de alegría también quiso invitar a su mamá

¡Una familia feliz!

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