Por Raúl Cobo
24 octubre, 2016

¿Trastorno psicológico o fenómeno paranormal?

Puedo abrir los ojos, gritar e incluso sacudirlo a golpes. Pero bien sé que al despertar, no habré hecho nada de eso; que ni siquiera fui capaz de mirarlo; menos pude nombrarlo. No lo conozco, no he visto su cara; solo sé que se está hospedando alrededor mío hace ya mucho tiempo. Algunas veces el me toma de la espalda. Otras, el solo agarra mi cuello. En ciertas ocasiones, él parece estar intentado agarrar mi mano para llevarme a dar un paseo. Quizás, él, o ella, solo quiera mostrarme algo…

Esto fue, es y será lo que yo he sentido durante muchas noches de mi vida. Algo que para los expertos, se llama «parálisis del sueño».

No es algo fuera de lo normal, incluso hay un cuadro al respecto llamado La pesadilla, de Henry Fuseli.

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John Henry FuselI / the nightmare

Como pueden ver en el cuadro, hay un demonio parado sobre el pecho de la víctima. Eso es básicamente lo que uno siente todas las noches: un demonio sin nombre ni rostro que impide que te muevas o reacciones, por más que tú creas estar haciéndolo.

Todo comenzó un año después de haber salido de la universidad, ya con un trabajo estable y las ganas de hacer mi propia vida: independizarme, buscar un departamento, comprometerme con mi novia, y todas esas cosas que se supone que se debe hacer cuando la gente «madura». Pero como yo no era tan maduro, todas esas cosas salieron mal y desde ahí comenzó un ciclo de pocas horas de sueño, mala alimentación, cierta tensión y estrés, y en fin, todas esas cosas que uno hace cuando se está mal. 

En eso estaba cuando una noche, quedándome dormido con música (era la única forma de hacerlo por ese entonces) cerré los ojos con una canción de Led Zeppelin…

httpv://youtu.be/TRjH_gJbUqQ

Sí, esa misma. 

De pronto, en medio de la noche y mientras yo creía aún estar despierto, esa música volvió a mí, como si no quisiera salir de mi cabeza. La intenté apagar de alguna forma pero en eso, siento una presencia extraña se pone frente a mí. Yo seguía en mi pieza y sentía que alguien me movía. Grité, o bien le dije que se fuera. ¡Juro que grité y que no era un sueño!

Algo me intentaba sacar de la cama; al principio tomando de mi cuello, luego de mis pies. Mi espalda estaba erizada, en cualquier momento sentía que el me sacaba o peor aún, que el entraba en mí, como un demonio buscando hacer uso de mi cuerpo. Todo eso es lo que sentía.

No podía despertar, cómo hacerlo si no estaba dormido, ¡les juro que no estaba dormido! Pero al parecer, sí lo estaba.

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Jean Hippolyte Flandrin’s Pieta

Terminé despertando en medio de la noche, con mi respiración vacilante y una sensación de angustia que nunca antes había vivido. Supuse que solo fue un sueño; un extraño sueño que pasó justo cuando estaba despierto.

Pensé que sería cosa de una sola noche, pero a la siguiente volví a sentir lo mismo. Aquella vez grité con toda mi fuerza, pensando haber despertado a todos los miembros de mi familia, pero lo cierto, es que nunca grité, solo creí haberlo hecho, pero nuevamente era un sueño.

Las noches eran terribles, excepto los fines de semana (el alcohol ayudaba en eso). Siempre la misma sensación, de alguien sentado sobre tu pecho queriendo agarrar de tu cuello. Y yo, inmóvil e incapaz de reaccionar o gritar, aunque juraba estar haciéndolo.

Algunas noches era peores que otras: en ciertos casos, él/o ella, movía toda mi cama haciéndome creer que estaba experimentando una especie de temblor o terremoto, lo que no era nada fuera de común en el lugar donde vivo. Creo que fue en una de esas noches cuando me desvelé llorando. No quería seguir durmiendo, nunca más. Y bueno, eso es lo que hacía: no dormía más de tres o cuatro horas por la noche, y esperaba hasta el domingo para dormir una larga siesta y recuperar mis horas de sueño. Lo confieso: no era la mejor forma de vivir, y así me lo hicieron saber mis amigos, mi familia, y mi novia de ese entonces…

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Documental: An Open Secret

A la semana siguiente fui (casi obligado) a un psiquiatra, y él la verdad es que no hizo mucho más allá de cobrarme los cerca de 30 dólares que costaba cada sección para decirme que tenía estrés, o quizás una crisis de pánico. Ok, lo del estrés podía comprenderlo, pero eso de la crisis de pánico sabía que no era tal: yo no amanecía creyendo que me estaba muriendo; sino que simplemente sentía que alguien ya muerto estaba rondando en mis facetas del sueño. Algo que para la psiquiatría no tenía cabida.

La medicina no era la solución, por lo que debí recurrir a un documental, uno llamado «La pesadilla», el cual les recomiendo mucho.

httpv://youtu.be/DoPsjWqvwT4

Fue en este donde aprendí, entre otras cosas, que lo yo padecía era una trastorno milenario del cuál aún se sabe muy poco por el temor que tienen las víctimas de confesarlo. Y es que seamos justos: nadie mira bien a quien te dice que se despierta todas las noches con un demonio sobre tu pecho.

Lo que me tranquilizaba un poco era saber que no corría riego físico alguno, que ese fantasma o demonio que se paraba sobre mi nunca me haría nada, probablemente, porque nunca existió del todo. Al final, no eran más que sensaciones musculares que interrumpían mi faceta del sueño, y por eso la sensación de inmovilidad.

Había que dar vuelta la página, supuse. Entonces decidí controlar mis horas de sueño, mejoré mi alimentación y rebaje mis horas de trabajo. Y fue así como el demonio dejó de aparecerse; sin embargo…

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Imgur

Todo eso que les cuento pasó hace ya unos tres años, y bien pudo tratarse de un episodio de estrés, mezclado con algo de frustración. Algo que con el tiempo se solucionaría. Eso al menos era lo que yo pensaba, hasta que hace cerca de 6 meses, se volvió a aparecer ese demonio a despertarme en medio de mi sueño, o en realidad, en el momento en que estaba entrando a ese. La diferencia era que esta vez, el demonio tenía cara y no cualquier cara, sino una que se me hacía muy, pero muy familiar. También tenía voz, y si se lo hubiera preguntado, creo que también me hubiese dicho el nombre. Pero no quise hacerlo, sentí que no era el momento.

Hoy no tengo estrés, duermo bien y me alimento de forma saludable, creo. Tengo una vida social y sentimental estable; entonces… ¿por qué sigo teniendo el mismo trastorno?

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Que si tengo el mismo miedo que antes, no, absolutamente no. Los fantasmas siguen allí, y me imagino que lo estarán siempre. O bien puedo ponerme a llorar o simplemente hacer que estos ya sea parte de mí, como un montón de almas perdidas buscando decirme algo que yo aún no lo entiendo. Mi tarea pendiente es con ellos, de alguna forma se están tratando de comunicar,

¿Por qué les digo tod0 esto? Bueno, quizás no mencioné este detalle anteriormente, pero tanto ahora como hace 3 años, sufrí la perdida de un ser querido, ambos murieron de forma semejante. Ninguno de los dos se conocía, pero eso me imagino, es lo de menos. Lo que importa es que ellos me conocían a mi.

¿Trastorno psicológico o fenómeno paranormal? No lo sé aún, pero lo cierto, es que aprender a acostumbrarse a estos y no temer reconocerlos, ha sido un paso muy importante para mí.

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