Por Maximiliano Díaz
14 diciembre, 2017

Bautizado como Dear David, fue capturado hace casi un mes por el ilustrador Adam Ellis.

A mediados de noviembre, el ilustrador estadounidense Adam Ellis comenzó a hacer en su Twitter una pequeña bitácora sobre sucesos extraños que estaban ocurriendo en su apartamento: algunas cosas se caían, su cámara no captaba las luces, a pesar de que éstas estuviesen encendidas, y sentía una presencia extraña. Una vez, incluso, llegaron a hacerle daño.

“Desperté con un gran moretón en mi brazo”. 

Así, Ellis no se tardó mucho en llegar a la conclusión de que el apartamento estaba embrujado, y comenzó a documentar aún con más ganas todo lo que sucedía en él.

La sensación del ilustrador de una “malicia palpable”, y una pesadez en el aire se hicieron cada vez más recurrentes. No hay que olvidar que, según los expertos en la criptología, un ambiente físico puede sufrir serias alteraciones si hay una entidad que no pertenece a este plano.

Fue así que, un día, Ellis decidió comenzar a sacar fotos de las habitaciones en las que se encontraba cuando se sentía mal.

Estos fueron los resultados:

Parece poco clara ¿cierto? Pues estos son los resultados si se le aumenta el brillo, tal y como sugiere Ellis:

Y esta no fue la única fotografía:

Ellis también lo captó caminando

Y peligrosamente cerca de él.

Días después, Ellis aseguró mediante Twitter haber encontrado en su ático un zapato de bebé, lo que habría confirmado que se trataría de un niño.

Como era de esperarse, la actividad paranormal en la casa de Ellis no se detuvo, ni tampoco su documentación de los hechos. Es por eso que, a pesar de estar algunas semanas inactivo, hace exactamente dos días, aseguró haber sacado un montón de fotos en las que sale el fantasma. Ahora bautizado como Dear David, ha hecho su aparición en todos los medios tanto estadounidenses como extranjeros, mostrando una forma física cada vez más definida, y con fotos más cercanas.

Antes de sentir nuevamente su presencia, el ilustrador asegura haber tenido algunos días de paz en su casa, lo que él habría atribuido a encontrar las pertenencias de Dear David, y llegó a asegurar que, incluso, pensó que esa presencia descansaría.

Al volver a sentir cosas extrañas, Ellis descargó una aplicación que toma fotos cada 60 segundos, y puso su teléfono celular sobre un estante bastante alto, como para poder obtener un panorama más o menos acabado del lugar. Entonces, se fue a dormir.

Un rato después se despertó con la misma mala sensación, y corrió a mirar su teléfono. Había cientos de fotos.

“La mayoría de ellas eran de mí durmiendo en un cuarto vacío. Son algo oscuras pero puedes verme dormir. Habría dejado un par de luces encendidas en caso de que algo se mostrase, pero los primeros cientos de fotos eran de mí durmiendo solo.”

Entonces, apareció.

“Entonces, de repente, él estaba ahí. Sentado en la silla a los pies de la cama mirándome”.

“En la siguiente foto, de un minuto después, parece estar mirando fijo al techo. Solo mirando.”

“Entonces pareció haber colapsado en la silla. Las siguientes doce fotos son lo mismo. Está completamente sin vida. Al principio, pensé que había muerto, lo que obviamente no tiene sentido. Miré hacia la silla esperando verlo ahí, pero estaba vacía.

Y David desapareció por algunas fotos, pero luego volvió. Y estaba mucho más cerca de Ellis:

“Estaba en la cama. A centímetros de mí, mirándome dormir.

“La siguiente foto es peor, está mirando justo a la cámara.”

Luego volvió a desaparecer, hasta que llegó la última y más espeluznante foto de todas:

“Esta es la última foto del rollo.”

Claramente pueden verse cabello y una oreja deformada. Después de subirla, Ellis continuó su relato:

“Estoy sin palabras. Esa oreja malformada, ese cabello pajoso. Ni siquiera sé qué pensar. Miré por toda mi habitación, pero no pude encontrar nada. Y honestamente estoy tan cansado que no sé cómo procesarlo”.

A pesar de que la corporeidad del fantasma es tal, y tan clara que podría llamar la atención de los escépticos, Ellis asegura que todo es real, que es una situación que lo tiene conmocionado, y que ha buscado ayuda profesional. A pesar de esto, no ha dejado a los medios visitar el apartamento, pues, para él, irían solo en búsqueda de noticias ridículas y sensacionalistas, y no brindan verdadera ayuda.

Si es un experimento, o una broma, Ellis es un genio; si Dear David de verdad es el alma de un pequeño atormentado y atrapado en un apartamento, esperemos que pronto pueda descansar en paz.

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