Por Teresa Hechem
19 Diciembre, 2015

Los dormilones tendrán la excusa perfecta para posponer sus alarmas…

Investigadores de la Universidad de Madrid analizaron los patrones del sueño de mil estudiantes y descubrieron que quienes se dormían más tarde (y en consecuencia se despertaban más después que el resto), obtuvieron un puntaje más alto en pruebas inductivas de razonamiento, asociadas a la inteligencia general.

Una amplia investigación de Satoshi Kanazawa y sus colegas de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres han descubierto diferencias significativas en las preferencias del sueño-tiempo entre las personas dependiendo de su coeficiente intelectual. Las personas con mayor coeficiente intelectual son más propensos a ser noctámbulos, mientras que aquellas con menor coeficiente intelectual tienden a restringir sus actividades en el día y prefieren ir a la cama temprano y ser madrugadores.

ABC Science publicó un estudio conducido por la Universidad Católica del Sagrado Corazón en Milán en el cual los especialistas le preguntaron a 120 hombres y mujeres de distintas edades que completaran un cuestionario donde les preguntaban si se clasificaban como personas de día o de noche. 

Luego les pidió que hicieran una serie de pruebas diseñadas para medir el pensamiento creativo. Los resultados arrojaron puntajes más altos en las personas que se dormían más tarde.

“Esta creatividad está generada a partir de un espíritu no convencional y de la capacidad de encontrar alternativas y soluciones generales”.

-Marina Giampietro, líder del estudio- 

Todo se trata acerca de lo que estés haciendo con el tiempo que tengas. Las personas que se acuestan y despiertan más temprano pueden ser más productivas y aprovechar esas horas en ir al gimnasio, preparase café y llegar al trabajo más temprano, pero son los que se quedan dormidos tarde quienes aprovechan ese tiempo en la noche para crear e inventar algo nuevo. 

Según la BBC, los dormilones también tienen un mejor estado de ánimo durante el día. Un grupo de investigadores de Westminster analizó la saliva de 42 voluntarios que tenían diferentes ciclos de sueño. Después de analizar las muestras, descubrieron que quienes se levantaban más temprano, tenían niveles más altos de cortisol, la hormona principal del estrés en el cuerpo. 

Además, reportaron que los madrugadores experimentaron dolores musculares, síntomas de resfriados, dolores de cabeza y un estado de ánimo peor.

Ahora que los dormilones saben esto, no se sentirán tan mal cuando pospongan sus alarmas o se queden dormidos más de alguna vez…

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