Por Alvaro Valenzuela
25 septiembre, 2015

Una lección de maternidad.

Una madre estaba teniendo problemas con su hijo adolescente de 13 años. En general, era un buen chico pero había caído en algunos malos hábitos. Una noche tuvieron una gran discusión acerca de la escuela y estalló en una batalla que terminó con el chico declarando que no podía ser controlado, que era una persona libre. Él había comenzado a ganar un poco de dinero haciendo videos en YouTube. Su madre estaba orgullosa de su éxito pero no estaba de acuerdo con la actitud de su hijo y quiso darle una lección.

Primero le quitó todos sus productos electrónicos, le quitó su cama, le dejó sólo la ropa que no le gustaba y las sábanas en la que odiaba dormir y luego le dejó la siguiente carta:

Querido Aaron,

Ya que parece que has olvidado que sólo tienes 13 años, que yo soy tu madre y no quieres ser controlado. Me parece que necesitas una lección de independencia.

Además, como me sacaste en cara que ahora estás ganando dinero quizás te sea fácil comprar todas las cosas que yo te compré en el pasado. Si quieres tu lampara/ampolletas o acceso a internet deberás pagar tu parte de los costos:

Renta: $430

Electricidad: $116

Internet: $21

Comida: $150

También deberás sacar la basura lunes, miércoles y viernes y barrer y aspirar en aquellos días. Tendrás que mantener tu baño limpio semanalmente, preparar tus propias comida y lavar tu mismo. Si no lo haces te cobraré 30 dólares por mi trabajo de limpieza de cada día. Si has decidido que prefieres ser mi hijo otra vez, en lugar de compañero de piso, podemos renegociar los términos.

Con amor,

Mamá”

El chico, en un principio, se enojó mucho con lo que hizo su madre pero luego se dio cuenta que no podía luchar contra el jaque mate que le hizo. Y, aunque no se convirtió en un santo de un día para otro, si entendió la lección.

El problema fue que su historia se volvió viral en Internet luego que la madre, por error, compartiera la carta en “modo público” en Facebook y todo el mundo pudiera leerla.  Según dijo en un comunicado, ella no quiso ni dejar en vergüenza a su hijo ni tampoco ganar dinero de él, sólo darle una lección.

Una madre de armas tomar, me recordó a la mamá de Malcolm:

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