Por Teresa Hechem
21 abril, 2015

Se revelaron las sinceras realidades de la vida de los estudiantes.

Javier Moreno escribió sobre Kyle Schwartz, la profesora de la escuela elemental Denver’s Doull, quien quiso saber más sobre lo que estaba sucediendo con sus alumnos. Se le ocurrió una idea: les pidió que escribieran algo que estuvieran manteniendo en secreto. Les dijo que podían escribir sus notas De manera anónima o compartirlas con su clase. Los resultados fueron asombrosos:

Me gustaría que mi profesora supiera que a veces mi registro de lecturas no está firmado porque mi mamá casi nunca está en casa. 

Me gustaría que mi profesora supiera que no tengo un amigo para jugar. 

El 90% de los estudiantes de este establecimiento son latinos que provienen de familias de escasos recursos. 92% califican para almuerzo gratuito o a un precio reducido.

Me gustaría que mi profesor supiera que no tengo un estuche de lápices para hacer mi tarea. 

Mientas algunos solo querían menos tareas…

Me gustaría que mi profesora supiera que nos da muchas tareas extras de Matemáticas.

Otros revelan las realidades de vida de sus hogares:

 Me gustaría que mi profesora supiera que extraño a mi papá que fue deportado a México cuando yo tenía 3 años y no lo he visto por 6 años. 

La profesora compartió estas notas en Twitter para que otros profesores hiciera este proyecto y así pudieran conocer más a sus alumnos:

 Me gustaría que mi profesora supiera que quiero ir a la Universidad. 

El Hashtag utilizado por Schwartz se hizo viral, y de inmediato, se empezaron a ver notas de otras escuelas:

Me gustaría que mi profesora supiera que estoy muy orgullosa de ella porque nunca se da por vencida con nosotros y sigue siendo una profesora ejemplar y eso lo aprecio. Muchas gracias.

Schwartz comentó que este proyecto ayudó a sus alumnos, pero que también espera ayude a conectar a los estudiantes con las familias para que los pequeños se sientan más cómodos, seguros y queridos. 

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