Por Francisco Lira
6 octubre, 2017

“Sorpresa, aún estoy viva”

Noela Rukundo, una mujer australiana felizmente casada con Balenga Kalala, fue secuestrada por un grupo de hombres que él mismo había contratado para asesinarla a sangre fría. Sin embargo, la historia termina con el tipo tras las rejas condenado a 9 años de prisión, y Noela caminando libremente por el cementerio en el mismo día de su supuesto funeral.

noela-ataud

Una tarde, en un hotel en Urundi junto a su esposo, Noela comenzó a sentirse mal y Balenga le dijo que saliera a la calle para tomar aire fresco. Sin embargo, aquella no sería una buena idea.

“Si gritas, te mato”, escuchó apenas pisó la vereda. Rápidamente se giró y vio a un tipo apuntándole con el cañón de una pistola directo en la frente. “A mí me atraparán, ¿pero tú? Tú estarás muerta.”, dijo violentamente el hombre, e inmediatamente aparecieron otros tipos para meterla dentro de un auto y llevársela lejos del hotel. Luego de unos 30 minutos, Noela apareció en un edificio con varios hombres a su alrededor.

“¿Qué has hecho para que tu esposo quiera matarte?”, preguntaron. Ella les dijo que estaban locos: “De qué hablan”. Pero de pronto escuchó la voz del mismo Balenga, su esposo, a través del celular de uno de los secuestradores.

“Mátala”, dijo, y ella se desmayó inmediatamente.

“Se enfadaba con facilidad, pero jamás pensé que hubiese pagado para matarme”.

 –Noela a BBC-

Luego de que Noela despertara del desmayo, los secuestradores comenzaron a decir que no iban a matarla, y ella lo escuchó muy bien. El objetivo, según aseguraban, era quedarse con el dinero de Balenga y hacer pasar a la mujer por muerta. Fue exactamente así.

esposo noeal
Facebook

Todo se preparó fríamente, otro cadáver fue puesto en el ataúd y cuando el funeral se estaba llevando a cabo, Noela esperaba a algunos metros de distancia estacionada en su auto. El entierro terminó y, de pronto, sin que ella pudiera preverlo, Balenga le pone las manos en la cabeza desde el otro lado de la ventana y dice:

– “!Eres realmente tú! !Esto no puede ser!” – dijo. 

– “Sorpresa. Aún estoy viva” -contestó Noela. 

“Dios mío, amor. Perdóname por todo lo que ha pasado”, dijo él, pero sus disculpas llegaron en vano y demasiado tarde. Noela llamó a la policía inmediatamente. Balenga fue puesto a disposición de la justicia y condenado culpable por intento de homicidio. Hoy está en prisión y no saldrá hasta que la pena cumpla 9 años.