“Me acerqué a la velocidad de un caracol y le di la vuelta. Detuve mi auto a un lado del camino y bajé la ventana con mis manos completamente a la vista”.

Los conflictos raciales en Estados Unidos están en uno de sus puntos de mayor tensión en la última década. El asesinato de personas de raza negra a manos de policías eleva las diferencias entre los uniformados y los ciudadanos de color, quienes no se sienten seguros y temen que cada detención pueda terminar en una nueva víctima. En medio de ese conflicto, Kendra decidió arriesgarse  en favor de la unidad. 

Su historia fue publicada en la cuenta de Facebook Love What Matters, espacio en que Kendra Powell contó en primera persona la aventura que tuvo una mañana cuando se dirigía a trabajar.

Revisa su relato a continuación:

Camino al trabajo esta mañana, noté que un patrullero estatal estaba a un lado del camino con su cajuela arriba. Me sentí apelada, incluso con todo lo que está pasando en los medios, para detenerme y asegurarme de que estaba bien.

No lo vi, solo vi el auto. Me acerqué a la velocidad de un caracol y le di la vuelta. Detuve mi auto a un lado del camino y bajé la ventana con mis manos completamente a la vista. Vi un patrullero blanco salir del lado del auto.

Le di los buenos días y le pregunté si estaba bien o necesitaba ayuda. Él me mostró una sonrisa brillando y respondió ‘no señora’, que estaba limpiando sus ventanas. Me mostró la botella y las toallas y le dije que tenía un buen producto. Se rió y me preguntó si limpiaba las mías. Le dije que estaban bien pero insistió. Iluminó mi día, un patrullero limpiando mis ventanas con un limpiador Rain X.

Cada peatón se mostraba impresionado. Luego una pareja mayor blanca se detuvo y preguntó si podía limpiar sus ventanas también. Y él las limpió. La señora se ofreció a pagarle, pero dijo que no, ‘solo oren por mi’… así que lo hicimos. En la ruta 46 en la hora punta de la mañana nos estacionamos a un lado del camino para que TODOS vean, unimos nuestras manos y rezamos.

Manos blancas, manos negras, manos de oficial, manos jóvenes, manos viejas… dimos gloria como nunca antes. Estaba tarde para el trabajo lol, pero valió la pena. No podría pedir algo mejor para comenzar mi día”.

Nunca está de más recordar que tras las instituciones hay personas y que, muchas veces, tendemos a pensar que son todas iguales.

Este policía fue amable- seguramente sabiendo que Kendra tenía un poco de miedo dada la situación-  y fue capaz de compartir con ella la sensación que muchos tenemos: el deseo de que nos cuidemos y protejamos los unos a los otros.