Por Javiera Irarrázaval
14 septiembre, 2016

La madre permitió el asesinato de su hijo.

Este pequeño de 9 años fue brutalmente asesinado el 05 de julio de 2015 por su tío y su padrastro por haber robado un trozo de pastel de cumpleaños. Semanas antes del brutal hecho, la familia de Jack lo mantuvo encerrado en el departamento donde vivía con su madre Oriana García; su tío Jacob Barajas, y su padrastro Robert Leroy Wilson  en  Hagerstown, Estados Unidos.

En este departamento en Lynnehaven Drive in Hagerstown, Maryland vivía el menor con su familia.
En este departamento en Lynnehaven Drive in Hagerstown, Maryland vivía el menor con su familia.

El fiscal adjunto al caso declaró que Jack era constantemente violentado por su familia, además de no estar inscrito en ningún colegio de la ciudad, no podía comer sin el consentimiento de su padrastro, y si era sorprendido robando comida: era amarrado a una silla y golpeado con una vara de bambú.

Por este fatídico episodio, los tres adultos fueron acusados de asesinato; su tío, Jacob Barajas de 24 años fue declarado culpable ayer en primer grado por abuso al menor, arriesgando una condena de 15 años en prisión, así como también su padrastro, quien recibió 30 años de encierro por torturar y participar del asesinato del menor.

En la audiencia de Barajas, se revelaron nuevos detalles sobre los abusos que vivía  el menor después que su madre se trasladara desde California, a Hagerstown, alrededor de 113 kilómetros al oeste de Baltimore, a vivir con Wilson que había conocido en internet.

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A la izquierda Oriana García, madre del menor. Al medio Jacob Barajas tío de la víctima, y el padrastro Robert Leroy Wilson a la derecha.

Los fiscales dicen que la madre de Jack permitió el asesinato de su hijo y fue culpable del retraso de la ambulancia que había llamado su hermano para salvar al menor. Wilson llamó a otra ambulancia cinco horas más tarde, cuando los esfuerzos por salvarlo eran mínimos.

La policía declaró que fue el padrastro quién golpeó inconscientemente al menor después de ser amarrado con la seguridad de una bicicleta a una silla como castigo de haber tomado un trozo de pastel por el cumpleaños de la hija de Wilson.

Wilson, de 31 años, aceptó la responsabilidad por la muerte de Jack, pero no reconoció dar el golpe que le causó la muerte producto de una lesión en la cabeza. La madre del pequeño espera ser condenada por homicidio en segundo grado en febrero del próximo año.

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