Por Josefina Bonnefont
29 agosto, 2016

¿Has notado la posición que adopta al hablar con sus hijos?

La prensa inglesa siempre está atenta a los movimiento de su familia real y esta vez, no fue la excepción. Lo último en que se fijaron los medios británicos fue en el Duque de Cambridge, quien siempre está agachado cuando se le ve hablando con sus hijos, George y Charlotte. La posición no es al azar, resulta que el príncipe William está practicando un método de enseñanza con sus hijos, llamado «Escucha Activa», una forma respetuosa de tratar a los niños que busca que se sientan realmente escuchados. ¡Un ejemplo de padre!

Entonces cuando lo vimos agachado para la visita del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, al palacio de Kensington, no era que estuviera cansado…

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Más recientemente su abuela, la Reina Isabel, incluso lo reprendió por estar en esa posición. «Stand up William» (¡Ponte de pie, William!), le dijo con tono desafiante durante el desfile aéreo de las Fuerzas Armadas (RAF) el pasado mes de junio.

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El psicólogo Thomas Gordon escribió el manual para aplicar la «Escucha Activa» en Técnicas Eficaces para Padres (MEDICI).

Y la verdad es que la técnica y su fundamento son más simples de lo que uno puede imaginar. Se puede resumir en que, al ponerse a la altura del niño, se está empatizando con ellos. Es necesario situarse al nivel de sus ojos para que así el niño se sienta más cercano al adulto, eso le ayudará a ponerse en su lugar y a transmitir calma.

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Esta técnica no sólo sirve para acercarse a los niños, también ayuda a entenderlos.

Detrás de cada mal comportamiento o actitud desobediente, se puede esconder una razón de fondo y qué mejor que descubrirlo poniéndose a su altura.

“Si un niño está rompiendo cosas, pegando o insultando, le está pasando algo: está buscando una solución a través de su acción. Si le amenazamos o castigamos antes de comprenderle, quizá haga lo que queremos, pero de una manera manipulada con la que aprenderá a tener miedo en lugar de descubrir qué le ocurre y cómo solucionarlo».

-Reflexiona la psicóloga Isabel Fuster

Sin embargo, los expertos aseguran que el practicar la Escucha Activa no tiene que ser sinónimo de una educación sin límites.

“La escucha activa no está reñida con poner límites al niño. A sus practicantes a veces les cuesta, pero es necesario que este se frustre, o se convertirá en un tirano».

-Agrega Fuster-

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Y al parecer, el método no sólo le trae beneficios al niño de manera inmediata, también le permite desarrollarse como un adulto más seguro de sí mismo.

El niño va a asumir ese trato como lo que se merece, lo que podría llevarlo a denunciar de inmediato una situación de abuso, por ejemplo. Por el contrario, aquellos padres que tratan con severa autoridad y castigo a sus hijos, podrían estar formando niños que en el futuro serán más propensos a consentir el maltrato.

¡Bien hecho, Will!

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