Por Raúl Cobo
19 agosto, 2016

Está completamente prohibido.

He sabido de muchas playas del mundo que te multan por estar desnudo (no ha sido mi caso aún), pero les confieso que jamás había escuchado que a una mujer la multaran por hacer totalmente lo opuesto; es decir, por estar muy cubierta. Eso fue lo que ocurrió en Cannes, Francia, con tres mujeres que fueron obligadas a pagar 38 euros cada una por el solo hecho de llevar burkini, aquel traje de baño que suelen usar las mujeres musulmanas.

Además de eso, la misma policía advirtió la presencia de otra 6 mujeres más que se bañaban «demasiado cubiertas», lo cual parecía demasiado sospechoso, Luego de un tiempo, estas cedieron a ponerse bikinis.

Parece mentira, lo sé, pero así están hoy las cosas en Francia; con los alcaldes de varias localidades costeras prohibiendo el uso del burkini  por considerar que este representa una reivindicación comunitaria de un islam políticos. Además, señalan ellos,  la presencia del  burkini ha dado pie violentos incidentes en la playas.

Todo comenzó desde que el Tribunal Administrativo de Niza respaldó a las autoridades locales ponerle veto contra ese bañador islámico los controles contra esa prenda se han multiplicado. Al decreto de Cannes se suman los de otras localidades como Villeneuve-Loubet, también en la Costa Azul, y Sisco, en Córcega.

Las alcaldías locales alegan motivos de seguridad e higiene, considerando que una prenda que «manifiesta de forma ostentosa una pertenencia religiosa, cuando Francia y los lugares de culto religioso son actualmente objetivo de ataques terroristas, puede provocar disturbios del orden público.

El tema ya ha generado un intenso debate en Francia entre quienes aprueban esta medida y otros que simplemente encuentran que tan solo se trata de «islamofobia» por parte de los franceses.

Entre los opositores a la medida se encuentra el empresario argelino Rachid Nekkaz, quien se ofreció a abonar las multas que se dicten contra el «burkini» con el fondo que creó en 2010, dotado de un millón de euros, para sufragar infracciones por llevar en lugares públicos el niqab (velo integral que solo deja al descubierto los ojos).

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Sin embargo, la polémica medida ha tenido su principal apoyo desde nada menos que e gobierno francés, que concluyó que el burkini refleja la idea de que las mujeres son impuras y que deben estar cubiertas, algo que se opone a los principios de libertad de la constitución francesa.

«Las playas, como todo espacio público, deben ser preservadas de reivindicaciones religiosas. El burkini es la traducción de un proyecto político de contrasociedad fundado sobre todo en la esclavitud de la mujer», Detrás del burkini está la idea de que, por naturaleza, las mujeres serían impúdicas, impuras y deberían estar totalmente cubiertas. Esto no es compatible con los valores de Francia y de la República. Ante las provocaciones, la República debe defenderse»

 -Manuel Valls, primer ministros francés-

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¿Tú qué piensas al respecto? ¿Crees que a los franceses se les está pasando un poco de la mano o no?

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