Por César Ruiz
19 Diciembre, 2015

Tan solo este año, Cuba se convirtió en el primer país en haber eliminado la transmisión del VIH de madre a hijo.

Hay algo pasando en el mundo de la medicina que verdaderamente debemos destacar. En este 2015, si tu eres VIH positivo y tienes la posibilidad de acceder a tratamiento, puedes vivir tanto y tan saludable como alguien que es VIH negativo. En los últimos años, los avances médicos en el tratamiento y prevención de la epidemia han cambiado lo que significa vivir con el virus. Incluso ahora existe una pequeña píldora azul que puede prevenirlo. 

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Tener VIH ya no significa estar sentenciado a muerte como antes.

Sin embargo, a pesar de todos los avances, los prejuicios sobre las personas con este virus siguen más vivos que nunca.

¿Esos estereotipos que escuchamos?, pasados de moda. Y ¿los mitos?, son sólo eso, mitos.

El VIH ha sido estigmatizado por un largo tiempo, siendo esto un gran obstáculo para la reducción de infecciones y golpeando a la epidemia mundial. Las actitudes negativas y los prejuicios contra el VIH hacen que sea mucho menos probable que las personas se hagan la prueba, busquen tratamiento, o revelen su condición con sus seres queridos. La desinformación pública y el miedo contribuyen a un entorno que ve el VIH de una forma difusa.

En el apogeo de la epidemia del Sida, la enfermedad fue vista como un castigo por haber participado en comportamientos “desviados”; no heterosexuales, sexo fuera del matrimonio o por haber ingerido drogas.

Mientras que la medicina ha avanzado, esas actitudes regresivas todavía tienen que ponerse al día.

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¿Las buenas noticias? Tenemos progreso continuo en el combate al virus.

Tan solo este año, Cuba se convirtió en el primer país en haber eliminado la transmisión del VIH de madre a hijo. Otros 17 países y territorios de América muestran que pueden hacer lo mismo.

Las nuevas infecciones por VIH a nivel mundial han caído un 35% desde el 2000, y las muertes relacionadas con el sida se han reducido en un 42% desde 2004, según ONUSIDA.

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Es muy bueno escuchar eso, pero podemos hacer aún más.

Los líderes mundiales tienen un plan para que las nuevas infecciones de VIH caigan un 89 por ciento y las muertes relacionadas con el SIDA en un 81% para 2030.

En el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, un plan de vía rápida ha sido creado para poner fin a la epidemia mediante la ampliación de enfoques para trabajar con lugares y poblaciones específicas en 30 países.

“Hemos doblado la trayectoria de la epidemia. Ahora tenemos cinco años para romperla de una vez por todas o arriesgarse a que la epidemia se salga fuera de control”.

Michel Sidibé, director ejecutivo de ONUSIDA-

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Estamos en un punto de inflexión para revertir la epidemia del VIH y los próximos cinco años serán determinantes.

ONUSIDA informa que si los esfuerzos de prevención y tratamiento se amplían drásticamente en los 30 países que representan el 89% de las nuevas infecciones en todo el mundo, daremos un paso increíble para revertir la epidemia. Si no es así, estamos propensos a terminar con mayores tasas de nuevas infecciones por VIH que las que tenemos hoy. Mucho está en juego en los próximos cinco años.

Si bien los médicos y los investigadores están trabajando duro en la parte médica, el resto de nosotros podría hacer una gran diferencia en el avance de la causa simplemente cambiando la forma en que hablamos sobre el VIH y el SIDA.

Tener más conocimiento y menos prejuicios también ayudarán a hacer más para eliminar el virus, lo que significa que todos seremos capaces de vivir en un mundo más sano, más seguro y más solidario.

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