Colaboración por Aquiles García
Aquiles García Ingeniero, escritor en temas de ciencia para Comofuncionaque.com. Cuando no está trabajando o escribiendo, le gusta aprender cosas nuevas a través de la enseñanza online. @aquiles_cfq

No confíes en que todo el mundo encontrará tu producto igual de bueno que tú.

Por definición, cualquier emprendimiento es muy impredecible.

Debido a que muchas iniciativas y soluciones no poseen un historial exitoso por ser demasiado jóvenes, los emprendimientos terminan creando nuevos mercados, en un mundo en el que las cosas están cambiando de manera muy rápida. Sin embargo, muchos expertos en la materia son capaces de ir viendo cómo ciertos errores son comunes entre iniciativas que fracasan. Y ellos mismos son los que recomiendan que la capacidad de anticipación y recuperación debe ser utilizada por parte de cada emprendedor para ahorrar dinero y tiempo.

Los 5 elementos clave de cada negocio están relacionados con tu equipo de trabajadores, tu producto, las oportunidades, el dinero y el mercadeo. A pesar de que cada emprendedor debe mantener un nivel de optimismo en todas estas facetas, es importante también que esté preparado para el peor escenario posible en cada aspecto. Deben prepararse para resolver estos problemas a tiempo, antes de que sea demasiado tarde.

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1. Haz una minuciosa selección de equipo 

En todos los emprendimientos, la preocupación principal es la falta de compromiso de las personas en el equipo. La primera regla de oro a recordar, como el viejo refrán, es la que dice “hombre prevenido vale por dos”. Selecciona al personal con paciencia y sabiduría, busca a personas enfocándote en sus habilidades, experiencia y compromiso.

No dependas de amigos, familiares o de pasantes. Puede que sus servicios sean baratos, pero podrían costarte muy caro en los momentos difíciles. Cuando los problemas personales de la gente llegan, es vital que el líder sea capaz de visualizarlos y actuar rápido para resolverlos. Sería contraproducente ignorarlos y seguir pagando a personas con bajo rendimiento en vez de reemplazarlos. Pon a tu disposición un equipo de reclutamiento experto dispuestos a asesorarte de forma eficaz en el proceso.

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2. Sé consciente de que los planes no siempre dan resultados 

Los productos y servicios innovadores siempre toman su tiempo para desarrollarse, normalmente mucho después del que se había previsto. Los problemas siempre surgen donde menos lo esperas, como metas de entrega y costes que no son alcanzados, haciendo que se descarrilen estrategias de mercadeo y otras actividades. Esto desmotiva a las empresas patrocinadoras, agudizando aún más la situación económica del emprendimiento o start-up.

Aunque el ingenio no se programa, la planificación detallada sí funciona, tanto para el producto como para el negocio. Especificaciones escritas de productos y planes de negocios pagan altos dividendos. Hazte un experto en la materia y busca fijar metas iniciales, a largo y medio plazo así como establecer un programa en caso de crisis o mala reputación.

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3. Cuenta con el hecho de que el mercado cambia más rápido que tu emprendimiento 

No importa la confianza que tengas en tu producto y su capacidad de encajar en las necesidades del mercado, porque quizá no te diste cuenta y el mercado ha cambiado mientras tú desarrollabas tu marca o producto. Las start-up tienen que ver en su totalidad con los cambios y cómo se adaptan a ellas, pero los emprendedores usualmente cambian más lentamente, debido a que su pasión les hace ser tercos en ocasiones.

Debes asumir que tu emprendimiento va a necesitar ayuda aunque sea una vez, no debes dejar desprevenido a tu equipo, ni que una mala circunstancia termine con todo. Los emprendedores más astutos tienen indicadores para medir su progreso respecto de las metas propuestas y comunican con regularidad cualquier cambio o sugerencia a todo el equipo. Actualiza tu plan una vez al mes, de este modo ninguna crisis te sorprenderá.

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4. El dinero se acaba antes de que lleguen las ganancias

Casi todos los emprendimientos desestiman los costos operacionales, esperando mucho tiempo para recaudar más dinero o ejecutar un plan B. Manejar el flujo de dinero debe ser la primera prioridad de todos los emprendedores. Asegúrate de escribir cada cheque personalmente, en vez de depender de un contador o administrador para ello.

De nuevo, la planificación es clave en este aspecto para cubrir todos los costos, del mismo modo que sirve para manejar pagos, recibos y no endeudarse. No permitas que tu iniciativa fracase debido a una excesiva demanda de sus servicios, lo que se traduce en muchos pedidos ejecutados y mucho inventario requerido para satisfacer a grandes clientes. Para evitar esto, consigue un colchón financiero o un préstamo en el banco. Existen diferentes formas de recaudar dinero para mantenerse en pie. De este modo podrás seguir operando.

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5. No confíes en que todo el mundo encontrará tu producto igual de bueno que tú 

No importa cómo de buenos sean tus servicios, implica mucho esfuerzo en el mercadeo, contenido e inversión económica para atraer la atención del público actual. Muchos emprendedores asumen que todos los demás sentirán el mismo deseo que ellos sienten por su idea, hablando de la misma como si se tratara de un familiar o un buen amigo.

Cada plan de negocios requiere de costos específicos y contenido para mercadeo, con indicadores para medir el progreso. La innovación y la creatividad son tan necesarias para el mercadeo como lo son también el desarrollo de nuevos servicios. No esperes al catastrófico escenario de quedarte sin clientes, porque rebajar los precios de tus servicios o productos no te ayudará demasiado.

Los emprendedores más exitosos son los que aprenden que las sorpresas indeseables son parte del día a día en una start-up, y gran parte de la satisfacción procede del poder vencer esas adversidades. Es mucho más divertido, y mucho menos arriesgado, aprender de los errores de otros en vez de pagar en carne propia las consecuencias de las malas decisiones.