Por Ghalia Naim
22 septiembre, 2016

¡Imagínate casado con tu esposa y con tu suegra!

Casarse con la hija y la suegra al mismo tiempo parece una pesadilla para cualquier hombre en occidente, sin embargo, aún quedan muchos lugares en el mundo donde es concebido como algo normal e, incluso, muy apropiado. Shailesh Dalbot de Bangladesh tuvo que casarse con la viuda de su tío tal y como lo dicta la tradición y,  ya que habían tenido una niña antes del evento, también tuvo que hacerse cargo de ella como esposa.

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Shormi Nokrek era muy joven cuando enviudó y quedó sola con su pequeña de siete años, pero la costumbre de esa zona en Blangladesh la salvó el mismo día. Luego del funeral de su esposo tuvo que casarse con el sobrino del difunto, Shailesh, que solo tenía 15 años. Las costumbres dictan que cuando una mujer de la familia queda desprotegida, es obligación que alguno de los hombres por parte de su esposo se haga cargo, por lo que el joven también hizo a la niña Jellita, su esposa.

“Mi tío tenía dos hermanos que ya estaban casados, así que yo era la única opción y no habían alternativas. Ella no podía casarse con nadie que no fuera de la familia del marido”, dijo Shailesh.

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“No recuerdo muy bien la boda porque fue hace 45 años. Es algo normal para nuestra tradición. Así fue como mi tía se convirtió en mi esposa cuando yo tenía 15 años”, explicó Shailesh.

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A pesar de que han sido un matrimonio durante tantos años, jamás tuvieron hijos en común, pero fue diferente para Jellita con quien sí mantuvo una relación “marital”. Ella tenía solo 7 años cuando recibió a Shailesh de esposo y no entendía muy bien lo que sucedía, pero aceptó feliz seguir la tradición.

Jellita y su madre Shormi

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“Era muy chica y no recuerdo mucho nada, pero fui muy feliz. Me enteré que estaba casada mucho tiempo después y estuve de acuerdo con eso ya que estaba con un hombre que era bueno y seguía las tradiciones”,  dijo Jellita quien ahora tiene 52 años.

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“Mi madre y yo no compartimos a nuestro marido, el dejó de acercarse a ella cuando comenzamos a estar juntos”. Shailesh no tocó a Jellita hasta que cumplió los 17, tuvieron cuatro hijos juntos y ella asegura que es muy feliz, pues vive con su madre y su marido quien es una gran persona.

Según esta familia, seguir las costumbres se hace muy difícil en estos días, ya que los jóvenes creen en otro tipo de amor y están influenciados por el pensamiento cristiano occidental. Dicen que ya todo está quedando obsoleto y jamás obligarían a sus hijos a seguir algo en lo que no creen. Sin embargo, ellos tres tuvieron una vida muy feliz y tranquila juntos.

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Las tribus que practicaban estas tradiciones quedaron en el pasado, hoy en día las misiones católicas han convertido a más de la mitad de la población a la religión y los jóvenes desaprueban el matrimonio arreglado.

Qué increíble cómo las culturas son tan diferentes.

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