Por Fernanda Peña
14 febrero, 2017

No todas las transformaciones son físicas: “Pronto dejamos de ver cuerpos desnudos por todas partes y empezamos a ver gente”.

Pesaba 136 kilos cuando decidió entrar al gimnasio por primera vez. Se sentía introvertida y avergonzada de su cuerpo. Pero once meses después y con 68 kilos menos no se sintió mejor. Su cuerpo no lucía tan tonificado y aún estaba lejos de tener una apariencia fitness…

Big boned was the first excuse I accepted for my weight. Every member of my family was overweight. My little brother always received the most attention for having a significant weight problem, so my weight slipped under the radar for many years.⠀ ⠀ The older I got, the more the weight came on. I started to sneak food as early as third grade to numb the feelings I had about my parents fighting, being called names at school, and needing to defend my brothers from bullies.⠀ ⠀ By the time I was 20 years old, I found myself a bride to the first boy to ever show me attention and I weighing 300 pounds. I was extremely unhappy with my relationship and how much responsibility I had in my life.⠀ ⠀ I compensated for the feelings of resentment by stealing massive amounts of food from my employer and getting drunk on my lunch breaks. My husband eventually left me for another woman.⠀ ⠀ It took about 3 years to regroup and get my life back together. I decided to move across the country to start my life over again. A few months after moving, I found a boyfriend for the first time in years and had new hope.⠀ ⠀ I remembered so many people telling me how brave I was to sell everything I owned and moving across the country to a new city. They always said, “I could never do that.” I hung on to those words because for the first time in my life, people didn’t doubt me.⠀ ⠀ I walked 2 miles each day to and from work and stood at my job 6 hours a day. So, my next step was to increase my walking. I also started a food journal to see how much I was lying to myself about my food choices.⠀ ⠀ A few weeks in, I got up the nerve to get my first ever gym membership. Because I paid more than I could really afford for my membership, I showed up every single day to make sure it didn’t go to waste.⠀ ⠀ In 11 month’s time, I was running my first 12k race and had lost 150 pounds! Since then, I’ve completed almost 30 races, climbed a mountain, jumped out of a plane, went back to college, became a business owner, and got remarried.⠀ ⠀ It is possible to go from lost and hopeless to confidence and purpose. You just have to listen to the good stuff. ✨✨

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“Quedé con casi5 kg de exceso de piel colgando alrededor de mi vientre, los brazos y la parte trasera. Un recordatorio diario de la cantidad de daño que había hecho a mi cuerpo”.

-confiesa Naomi Teeter, quien ya es toda una ‘coach’ de vida, muy activa en Instagram.-

Insatisfecha optó por “no mirar” y así pasaron 7 años. El ejercicio ya era parte de su rutina, pero no lograba enamorarse de su cuerpo. Hasta que un día todo cambió…

“En un arranque de locura, me inscribí junto a mi esposo en una carrera para correr 5K, completamente desnudos”.

-Y continuó.-

“Camino hacia el ‘gran día’, me entrenaba desnuda en casa, en mi caminadora. Allí aprendí rápidamente algunas lecciones importantes: TODO se mueve cuando se corre desnuda. Y TODO hace sonidos”.

gym #osirisfitnessclub #machalacity #workout #nopainnogain #caminadora

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La controvertida carrera se realiza cada año en un resort nudista llamado Kaniksu Ranch Nude Family, en Loon Lake (Washington).

Bare Bun 5K

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El día de los 5K…

“Comenzamos a mezclamos torpemente con los otros corredores sin ropa, y pronto dejamos de ver cuerpos desnudos por todas partes y empezamos a ver gente”.

-contó Teeter desde aquella primera vez.-

Algunos estaban completamente desnudos desde el principio, otros permanecieron vestidos todo el tiempo. Pero ella y su marido estaban allí solo por la experiencia de sentirse positivos y aceptar su cuerpo, más allá de tener el interés de ganar.

No todas las transformaciones son físicas… De hecho, cuando estás sin ropa, te sientes -y eres- más vulnerable:

Naomi Teeter

“Experimenté el fuerte aplauso de mi trasero golpeando contra mis piernas con cada paso. Mis pechos y la piel del vientre rebotaban, y el roce entre mis piernas empeoraba en cada milla. Pero comencé a sentir que ya no necesitaba disculparme por mi cuerpo. Todos los demás estaban igual”.

-dijo Teeter.-

Y completó:

“Es increíble cómo te sientes más conectado con la gente, cuando no se esconden detrás de nada (incluyendo la ropa). Cuando pones a la gente en situaciones increíblemente vulnerables, ves su verdadera humanidad”.

Cientos de desconocidos desnudos aplaudían, y chocaban cinco para darles la bienvenida. Sorpresivamente, ella habían ganado el primer lugar en el grupo de su edad. No había imaginado que eso era posible…

“Por primera vez en mi vida, genuinamente sentí que mi cuerpo era algo bueno”.

-Teeter.-

Así desnuda en el podio aceptando su medalla del primer lugar, ella se dio cuenta de que podía amar su cuerpo, aunque él no fuera “perfecto” como otros decían que tenía que ser. Finalmente estaba exteriorizando su yo auténtico, seguro y libre.

Who's ready for the sappy bullshit today?⠀ ⠀ #valentinesday2017

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Desde entonces ambos continúan visitando el resort nudista y asistiendo a cuanta carrera tienen oportunidad. Hoy su cuenta de Instagram @inspire_transformation es una clara invitación a llevar una vida sana y sobretodo a aceptar nuestro cuerpo, aunque no luzca perfecto.

Si eso no es una clara muestra de positivismo corporal, entonces no sé qué es.

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