Por Ghalia Naim
23 agosto, 2016

A manos de la moral las acciones del padre fueron correctas, pero a la vista de la ley, posiblemente sea acusado de homicidio.

Cuando las enfermedades tocan la puerta de una casa entran sin pedir permiso y se quedan de por vida. Las personas que ven día tras día sufrir a sus seres queridos se frustran y en muchos casos terminan por tomar acciones que atentan contra su propia seguridad por amor.

Cuántos padres o hermanos han donado órganos para salvar a sus familiares; son muchísimas las historias y, a veces, no terminan del todo felices. Este fue el caso de la familia Murphy en Manchester, Inglaterra.

Rachel Murphy vivió durante toda su vida con epilepsia, una enfermedad provocada por un desequilibrio en la actividad eléctrica del cerebro, y además fue diagnosticada en 2013 de escoliosis y artritis severa que afectaba directamente a su espalda.

Facebook picture from an open profile of Rachel Murphy, 15. Disclaimer: While Cavendish Press (Manchester) Ltd uses its' best endeavours to establish the copyright and authenticity of all pictures supplied, it accepts no liability for any damage, loss or legal action caused by the use of images supplied. The publication of images is solely at your discretion. For terms and conditions see http://www.cavendish-press.co.uk/pages/terms-and-conditions.aspx

La medicación de Rachel era monitoreada por sus padres diariamente con el fin de calmar sus dolores. Sin embargo, tras días de intenso dolor, su padre optó por incrementar la dosis de morfina recetada por los doctores.

Lamentablemente el intento por disminuir el sufrimiento de su hija fue demasiado lejos y la joven murió a causa de la toxicidad que presenta la morfina en altas dosis. Al parecer, la cantidad de tabletas ingeridas por la chica fue de 15 en menos de 48 horas.

“Yo no estoy ocultando nada, he admitido mi error, pero a la vista de mis ojos yo estaba ayudando a mi hija…” aclaró el señor Murphy de 55 años al medio The Sun.

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Las autoridades comentaron que el hecho los tiene a todos muy desconcertados ya que, a manos de la moral las acciones del padre fueron correctas, pero a la vista de la ley, posiblemente sea acusado de homicidio.

Historias como estas traen a mi mente lo confusa que puede llegar a ser la libertad de vivir, y hasta qué punto somos dueños de nuestra vida. No sabemos si Rachel estaba de acuerdo con las altas dosis de morfina, pero de seguro el dolor era inmenso.

Temas como la eutanasia o quienes deciden dar la vida por un ser querido enfermo, por ejemplo, pienso que son importantes de discutir… ¿Cómo evaluamos el peso de la moral versus la ley?

No sabemos qué sucederá con el el señor Murphy, pero en su lugar, posiblemente, muchos habríamos hecho lo mismo.

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