Por Francisco Armanet
15 noviembre, 2016

Una triste e injusta historia.

Mitchell Bowie tenía 18 años y toda la vida por delante. Al igual que muchos otros jóvenes de su edad, pasaba parte de su tiempo libre en las redes sociales, conversaba con sus amigos, compartía fotos, y miraba las del resto de las personas. Un día, este chico inglés conoció a una mujer a través de Facebook. O al menos eso creyó él. Se agregaron y comenzaron a enviarse mensajes por interno. Extrañamente, o no, Mitchell sintió que la chica del perfil le prestaba atención, lo aconsejaba, y le daba muestras de cariño.  Ella se convirtió en una persona importante para él. Tanto así que poco tiempo después ambos comenzaron una relación fundada en el mundo de las redes sociales. 

Evening Gazette
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A pesar de que Mitchell estaba contento con el vínculo que había creado con esta chica, él le pidió reunirse en persona varias veces. Sin embargo, ella nunca accedió. 

Aunque la relación a través de Facebook comenzó bien, con el paso del tiempo Mitchell sintió que algo faltaba y fue la necesidad no satisfecha de verse lo que hizo que las cosas empezaran a entorpecerse. ¿Cómo pueden dos personas mantener una relación sólo a través del ciberespacio? ¿La veré algún día? ¿Será ella realmente quién está del otro lado del computador? Eran las preguntas que rondaban en la cabeza de Mitchell.

Un día, la incertidumbre se hizo demasiado grande y el chico de 18 años decidió que no podía seguir con esa relación. Fue ahí cuando todo dio un giro inesperado. Mitchell le dijo a su “novia” que quería poner punto final a las cosas y ella reaccionó de la peor manera esperada. “Debes suicidarte”, le escribió en el chat. Pero Mitchell no prestó mayor atención. Sin embargo, su ya ex novia comenzó a amenazarlo con enviar personas a matarlo. Dijo que usaría toda la información que había obtenido durante el tiempo de noviazgo en su contra. Mitchell tuvo miedo.

Los acosos se sostuvieron en el tiempo. Ella amenazaba a Mitchell y le advertía que muy pronto moriría. Aseguró que enviaría gente para que lo apuñalaran hasta que llegó un día en que el chico simplemente no soportó más. Entonces, ella le repitió: “Debes suicidarte”.

Mitchell, devastado, preparó todas las cosas para quitarse la vida. Había caído en un hoyo emocional demasiado grande y no sabía cómo salir de él. Temía por su vida y entonces envió una foto al usuario de Facebook que supuestamente pertenecía a su ex novia para asegurarle que ya no tendría que amenazarlo más. En la imagen aparecía él listo para suicidarse.

Al día siguiente, su familia lo encontró muerto al interior de la casa. 

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La policía acudió rápidamente al lugar y, luego de hacer las investigaciones necesarias, se concluyó que aparentemente el usuario de Facebook era falso y lo manejaba un desconocido que buscaba herir psicológicamente a jóvenes vulnerables. Lamentablemente, Mitchell encajaba bien en ese segmento.

Según Daily Mail, la familia de Mitchell nunca lo vio venir. Él era un chico tímido y silencioso, pero jamás esperaron algo así.

Actualmente, detectives buscan activamente al responsable de llevar a Mitchell al suicidio.

Esta triste historia refleja los peligros que pueden representar personas malas intencionadas para chicos y chicas vulnerables emocionalmente.

¿Tú qué opinas al respecto?

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