Por Alvaro Valenzuela
3 septiembre, 2016

Lograron salir de una de las favelas más peligrosas de Río de Janeiro y ahora son las «hermanas Williams» del bádminton brasileño.

Lohaynny Vicente y su hermana mayor Luana crecieron buscando antes que todo un poco de seguridad. Su vida pudo haber sido muy diferente al pertenecer a una familia ligada a la delincuencia pero su camino no fue por ahí. Su padre era uno de los líderes de una pandilla que terminaría convirtiéndose en el Comando Vermehlo (Comando Rojo), la organización de narcotráfico más poderosa de Río de Janeiro. Él manejaba una favela en la zona norte de la ciudad conocida como Chapadão pero ellas son actualmente una de las cartas de Brasil para el bádminton.

«Teníamos que movernos mucho porque no era seguro mantenerse en el mismo lugar. No fue una infancia muy saludable. Pero por suerte nosotros nunca experimentamos violencia. Papá nos protegía. Nunca vivimos donde trabajaba. Él no permitía que las drogas o tipos armados estuvieran en la casa. Nunca vimos armas».

-Lohaynny Vicente al diario The Guardian-

La vida gangsteril era una constante tensión en su familia, no sólo porque su abuelo materno era policía, sino también porque ellas pudieron haber tomado el mismo camino que su padre.

«Era muy negativo para nosotros. Pudimos haber seguido el ejemplo de nuestro papá porque siempre tuvimos todo lo que quisimos. Pero seguimos el de nuestra madre. Elegimos un camino diferente».

En gran medida ese camino fue una consecuencia de una tragedia. Cuando Lohaynny tenía 4 y su hermana 6 su papá murió en un tiroteo con la policía. En principio su mamá no les dijo nada pero a poco les fue explicando lo que sucedió a medida que fueron creciendo.

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Nacho Doce/Reuters

Ahora con 20 años, Vicente dice que no siente ningún rencor por lo que sucedió durante su infancia.

«Nunca he odiado a la policía. Sé exactamente lo que mi padre estaba haciendo».

Esto también fue una oportunidad para que la madre buscara un ambiente más seguro para sus hijas. Nunca volvieron a vivir a la favela donde su marido era el jefe. En lugar de eso buscaron la ayuda del abuelo de Lohaynny, el policía. Se mudaron a una comunidad llamada Praça Seca muy cerca de un centro de deportes comunitario llamado Miratos donde pudieron jugar fútbol y bádminton. De ahí en adelante, según dice Lohaynny, ella y su hermana se volvieron adictas al bádminton.

«Eso era todo lo que había. Si no fuera por Miratos no hubiese habido nada que hacer. Fui afortunada. Cambió mi vida. Si no hubiese empezado en el bádminton no sé que habría sido de mí».

Lohaynny y su hermana poco a poco fueron dominando el deporte en Brasil tanto en dobles como en singles. Incluso recibieron apoyo estatal para continuar su carrera y fueron patrocinadas por una marca deportiva. Su vida es muy diferente ahora y pronto se mudarán a un apartamento nuevo junto a su madre.

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Nacho Doce/Reuters

Después de ganar la medalla de plata en los dobles de los Juegos Panamericanos de Toronto las hermanas Vicente se transformaron en el equivalente brasileño de las hermanas tenistas estadounidenses Venus y Serena Williams. «Me encanta la comparación. En algunas fotos en verdad nos parecemos mucho. Quizás durante los JJ.OO. nos podamos conocer», dijo.

Luana no logró calificar a los Juegos de Río 2016 pero Lohaynny, 62 del mundo, sí y espera dejar orgullosos a sus familiares y a sus compatriotas en su primera experiencia olímpica. También espera inspirar a los niños de las favelas que, según reconoce, tienen muchas más oportunidades que antes.

«Hay más proyectos sociales, más observadores yendo a las escuelas. En estos tiempos, si tienes suficiente fuerza de voluntad, no importa de que clase sociales vengas, igual puedes conseguir lo que quieres. Quizás tome tiempo pero puedes llegar a eso al final«.

Confederación Brasileña de Bádminton
Confederación Brasileña de Bádminton

Ella no ha olvidado de donde proviene y prefiere mirar hacia adelante.

«He vuelvo una vez a nuestra antiguo hogar. Conocí a algunos viejos amigos de mi papá. Dicen que tengo su cara pero yo era completamente diferente».

La deportista dice que su éxito y el de su hermana es gracias a su mamá, su entrenador Marcelo Vasconcelos y su abuelo, que murió en 2011.

«Él me ayudó mucho y estaría encantado si viera que he logrado llegar a los Juegos Olímpicos. ¿Y mi papá? No lo sé. Creo que estaría feliz».

El bádminton no sólo ha sido agente de cambio para estas hermanas. También ha ayudado a muchos jóvenes de las favelas que han logrado juntar la samba brasileña con los movimientos de este deporte:

httpv://vimeo.com/177550649

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