Esta historia va a tocar hasta el fondo de tu corazón.

Un hombre que iba a misa cada domingo, sacaba su mejor traje y en la entrada de la iglesia, le daban un ramito de flores para que lo ensartara en el ojal de la solapa. Para él era una rutina, nada especial ni extraordinario porque siempre obtenía el pequeño ramo para adornar su vestimenta. Al  principio le pareció un lindo gesto pero después, lo veía como parte de su mañana de domingo.

Pero un día, un niño que se acercó, hizo de el ordinario ramito, algo extraordinario.

zabu 2
Asfes

El niño le preguntó qué pensaba hacer con la flor que tenía prendida en el ojal. En un principio, el hombre no sabía a qué se refería en realidad y entonces entendió que se trataba del pequeño ramo. El niño continuó hablando antes de que le pudiera responder y le dijo que sólo si lo iba a tirar a la basura, quería que se lo diera a él.

zabu 6
Fuente

Inquieto, le preguntó al niño, que tenía 9 años, para qué quería el ramito.

 “Señor, voy a dárselo a mi abuela. Mi mamá y mi papá se divorciaron el año pasado. Yo vivía con mi mamá, pero cuando se casó de nuevo, quiso que viviera con mi papá. Viví con él durante un tiempo, pero me dijo que no me podía quedar más, así que me llevó a vivir con mi abuela. Ella es amable conmigo. Me cocina y me cuida. Ha sido tan buena conmigo que quiero darle esa bonita flor por amarme tanto“.

zabu 5
Imujer

Cuando el niño terminó, él tenía un nudo en la garganta que no le dejaba hablar siquiera. Sus ojos se llenaron de lágrimas porque había tocado hasta lo más hondo de su alma. Sin pensarlo dos veces, le dio su flor y le dijo que era lo más bonito que había escuchado. Entonces pensó que ese ramito no era suficiente.

zabu 4
Nosotraz

Le dijo que tomara un ramo de flores de la iglesia, que son los que las familias compran cada semana para llevarlos el domingo, y que lo entregara a su abuela porque lo tenía bien merecido. 

Como si el hombre no hubiera estado ya muy emocionado, el niño terminó por mostrarle el valor del agradecimiento cuando le dijo:

¡Qué maravilloso día! Pedí un ramito pequeño pero ahora tengo un hermoso y gran ramo de flores para mi abuela.

zabu 3
teinteresa

Una cálida historia que nos hace recordar el cariño de las abuelas. Algunas nos consienten, nos regañan, nos cocinan, nos cantan… a mi, mamá Beta me hace los más bonitos vestidos y mamá Nea me enseñó a rezar antes de dormir. !Las abuelas son muy amorosas!

Puede interesarte