Por Francesca Cassinelli
30 octubre, 2016

No es que esté lagrimeando por culpa del video, solo es alergia a las historias que me emocionan.

No hay por qué hacernos los duros. Entreguémonos al lagrimeo ocasional que una buena publicidad nos puede dar. Una que no tiene gran producción detrás: unas cuántas tomas dentro y fuera de una tienda, un niño y a dos mujeres. Pero tiene una gran historia, una que hará sentir identificados a los padres y provocará empatía en los hijos. 

¿Preparados? ¿Listos? ¿Pañuelos a mano? ¿Excusas para los compañeros de trabajo listas?

Entonces pueden hacer click en el siguiente video:

No tengo mucho que agregar, salvo un par de sollozos.

¿Te gustó el video? ¿Quieres seguir lagrimeando por la vida? Entonces el siguiente te encantará:

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