Por Fernanda Peña
4 mayo, 2017

Pero lejos de avergonzarse, ella decidió compartirlo en redes sociales.

En Inglaterra, una mujer de 24 años llamada Emma Phillips nos acaba de enseñar cómo afrontar un accidente sexual de la manera más madura -aunque extraña- posible. Lo que parecía ser un sábado de descanso y tal vez de un poco de “amor propio” -y de pareja-, para esta rubia terminó con una visita de emergencia al hospital.

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Resulta que mientras Emma y su novio Lee se divertían -con algo de ayuda adicional- un colorido vibrador terminó yéndose más allá del alcance, pero ninguno de ellos pareció prestar mucha atención.

Al final buscaron el juguete sexual por toda la cama, hasta que Emma se dio cuenta de que lo sentía vibrar. En su interior.

Pero lo más loco del asunto fue cómo intentaron sacarlo…

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La pareja intentó extraer el juguete a toda costa. Y rápidamente, Lee fue a la cocina en busca de algunas herramientas “muy sutiles”.

“Trató con un tenedor y unas pinzas de la cocina, que -claramente- no volveremos a usar, y dijo que en algun momento pudo sentirlo, pero que estaba demasiado lejos”.

-mencionó Emma.-

A menudo las víctimas de juguetes sexuales se sienten tan avergonzadas y no son capaces de pedir ayuda a su familia ni mucho menos de acudir al médico, hasta que el asunto se sale de las manos.

Pero Emma no estaba dispuesta a aguantarse esa incomodidad, así que acudió al hospital de Wrexham.

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Al llegar, los médicos la sometieron a los rayos x para determinar qué tan lejos había quedado atascado el juguete, pero descubrieron que estaba tan lejos que lo mejor era programar una cirugía de emergencia, para extraerlo manualmente.

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“Pensamos no hacer nada al respecto por la vergüenza -porque hay un gran tabú al respecto- pero sabíamos que necesitábamos ayuda”.

-declaró Emma.-

En pocos minutos lograron extraer el objeto extraño de los intestinos de Emma.

Al despertar le sugirieron dejar en custodia el juguete sexual, pero ella desestimó esa opción y se lo llevó a casa.

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En vez de eso, Emma decidió que su caso debía servir como referencia para que otras personas con “accidentes sexuales” reconocieran que a veces es mejor pedir ayuda de los especialistas.

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Así que decidió documentar los hechos y compartir las fotos de “su asunto”, con los usuarios de Facebook.

Aunque reconoce que en su momento la vergüenza era inmensa, decidió que lo mejor era tomarse el incidente con toda la risa que merecía. Así que escribió esta publicación:

“Cuando tienes un poco de jugueteo en la mañana del sábado, y terminas pasando el día en el hospital de Wrexham, teniendo que extraerte quirúrgicamente un lindo vibrador rosado de tu área intestinal (Mientras sigue vibrando). Y es que si no lo puedes hacer un sábado, ¿entonces cuándo?”.

-Emma.-

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¿Serías capaz de compartirlo en Facebook? No lo creo, así que hay que poner más cuidado porque esas cosas no se pueden “perder” así porque sí.

 

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