Por Fernanda Peña
9 diciembre, 2016

Melody no sólo quedó con marcas físicas. También fue diagnosticada por síntomas de estrés post-traumático.

Melody Moon una chef de 25 años, terminó con Jamie Mitchel  de 27, cuando comenzó a notar una conducta celosa de su parte. A cambio, el tipo le mordió el rostro en 21 ocasiones, “para que ningún hombre se fijara en ella nuevamente”. El hecho ocurrió en Yeovil, Sormerset (Inglaterra) cuando Mitchel la convenció de venir a su casa para arreglar las cosas, se suponía que su suegra iba a estar en casa.

“Me mordió 21 veces, sentí que iba a comerme viva”.

Medavia

Melody y Jamie habían asistido a la misma escuela primaria.  En agosto de 2015  volvieron a verse. De hecho Jamie también trabajaba como chef y se ofreció ayudarla a buscar un empleo en el mismo pub donde él trabajaba. Comenzaron a salir y todo parecía color de rosa: “Estar con Jamie parecía mi destino. Nos enamoramos, trabajábamos juntos toda la semana, y la mayor parte de los fines de semana la pasábamos en su casa. A penas y pasábamos momentos separados”. Melody admite que rápidamente Jamie se volvió posesivo cuando ella decidía pasar tiempo aparte.

Se volvió desconfiado y comenzó a acusarla de serle infiel.

Melody negó las acusaciones pero Jamie era persistente:

“Poco a poco Jamie se volvía más demandante. Allí supe que no podíamos continuar juntos”.

 -afirmó Moon-

Medavia

Aunque le dio manejo a la relación, Melody decidió terminar con Jamie a mediados de noviembre.  Incluso dejó de ir a trabajar para evitar tener que verlo. Y como era de esperarse, él sugirió un encuentro en casa de Melody para tratar de arreglar las cosas. El primer encuentro terminó mal. Jamie llegó incluso a forcejear por aventarla a través de la ventana (Melody vive en un segundo piso). Salieron de casa y la agredió en plena calle.  Por suerte llegó un taxista, quien llamó a la policía y a los paramédicos. La policía dejó ir a Jamie con la condición de no volver a ponerse en contacto con Melody… 

“Pero él me bombardeó con textos, llamadas y mensajes en las redes sociales. Volvió entre prometiendo que cambiaría a amenazar con matarme. Mis padres estaban preocupados, pero no tenían espacio donde acogerme. Estaba aterrada, así que fui a quedarme en casa de un amigo”.

-Melody admitió que seguía con miedo y no supo de Jamie hasta la víspera de Navidad-

Continuó:

“Miraba hacia fuera de la casa y veía a Jamie sentado en frente. Se quedaba horas mirando la casa. Ni siquiera llamaba al timbre. Era tan espeluznante”.

Después de pasar varios días en casa Melody finalmente decidió dar paseo a las tiendas y en su camino chocó con Jamie.

Medavia

Según la víctima, éste tenía una actitud diferente: Jamie se disculpó con Melody y le suplicó que le dejara explicar lo que pasó.

Entre lágrimas convenció a Melody de que viniera a su apartamento, asegurándole que no estarían solos, pues su madre también estaría en casa. Una vez que llegaron, Melody empezó a sentirse incómoda.

“Cuando entramos en el piso, mi piel se erizó. Sentí que el lugar estaba vacío. Me había llevado a una trampa”.

-detalló la víctima.-

De repente, Jamie de un puñetazo la hizo caer al suelo y puso sus manos al rededor de su garganta.

Medavia

“Vas a morir” le dijo mientras la arrastraba hasta el sofá. Allí fue cuando le sentenció que la iba a morder para que ningún hombre se fijara en ella nuevamente. Cuando acercó su rostro, me di cuenta de lo incrédula que estaba, efectivamente comenzó a morderme la mejilla los labios y las orejas”.

Medavia

“Gritaba como un loco, la sangre salía al rededor de su boca. Me golpeó y me escupió. Pensé que iba a morir y me desmayé. Cuando desperté, mi rostro palpitaba”.

-detalló Moon, quien fue llevada al hospital.

Un vecino, que había escuchado el ataque, había llamado a la policía. Jamie la recostó en la cama de su madre y le dijo que se tenía que ir porque la policía había llegado.

“Después me miré al espejo y no me reconocí. Allí pensé que Jamie tenía razón, nadie iba a volver a fijarse en mí. Parecía un monstruo”.  

Medavia

En el ataque, el hombre le propinó fracturas en el hueso orbital del ojo derecho, la nariz y el mentón. Además presenta laceraciones en todo el cuerpo. Pero Melody no sólo quedó con marcas físicas. Recientemente fue diagnosticada por síntomas de estrés post-traumático. Ahora lleva un tratamiento por ansiedad. Jamie el victimario, fue encerrado por dos años y tiene una estricta orden de restricción.

Que resulta poco para todo lo que este hombre le hizo.

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