Por Ghalia Naim
13 octubre, 2016

“Cariño, baja tu mano, estamos buscando un doctor o enfermera de verdad, no tenemos tiempo para hablar con usted”.

El racismo ha disminuido gracias a la interminable lucha social existente en el mundo. Hoy en día la mayoría de las personas puede convivir con diferentes nacionalidades, culturas y colores de piel, pero aún queda un largo camino por recorrer. Si bien la tecnología nos ha acercado y roto ciertas barreras, el racismo persiste más vivo que nunca en ciertos núcleos de la sociedad y muestra de ello son las constantes noticias sobre discriminación. Tamika Cross, una mujer afroamericana vivió una desagradable situación durante un vuelo en los Estados Unidos que pareció sacada de una película sobre la esclavitud.

Tamika publicó una carta en su Facebook contando la tensa, desagradable y decepcionante situación que vivió durante un vuelo de la aerolínea “Delta”, y se encendió la polémica: hubo una emergencia en el vuelo, y cuando ella se presentó como médico para ayudar no le creyeron.

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El post completo dice algo así:

“Estoy segura de que todos mi colegas de color que trabajan en Estados Unidos entenderán mi frustración cuando digo que estoy cansada de ser discriminada. Estaba en el vuelo DL945 de Delta cuando una persona frente a mí comenzó a gritar por ayuda. Por supuesto, me puse en modo “doctora” al ver que nadie más estaba reaccionando ante la situación y justo cuando me iba a parar la aeromoza exclama: “Mantengan la calma, solo ha sido una noche difícil y ya está mejor”.

Minutos después, la misma persona volvió a indisponerse y la aeromoza preguntó si había algún experto a bordo que pudiera ayudar. Alcé mi mano de inmediato y ella respondió: “Cariño, baja tu mano, estamos buscando un doctor o enfermera de verdad, no tenemos tiempo para hablar con usted”. Pensé que se había confundido y traté de explicarle que soy médico pero siguió cortándome con respuestas “condescendientes”. Luego de eso, señaló que la persona que pudiera ayudar debía presionar el botón de seguridad, y lo presioné tantas veces que terminó por acercarse. Me preguntó si realmente era médico y pidió mis credenciales mientras me hacía un montón de interrogaciones más.

No lo soporté más y le respondí que trabajo en Houston y viajaba a Detroit por una boda. De pronto, un hombre blanco anunció que él también era médico y la aeromoza dijo que él sí podía ayudar porque tenía sus credenciales, así que me quedé sentada a punto de explotar de la impotencia. Luego de eso, al ver que no podían con la situación, me pidieron ayuda e hice mi trabajo mientras me ahorraba todos los insultos que moría por decirle. El paciente no fue un problema, lo resolvimos y estábamos a la mitad del vuelo.

Ella vino a disculparse conmigo varias veces ofreciéndome millas para viajar y las rechacé. No quiero millas a cambio de olvidar la discriminación. Mientras esto siga con la edad, género y raza nada estará bien. Ella no saldrá de esto… y yo tendré mis millas igualmente….”

Por si a la aeromoza le quedan dudas…

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El racismo ha disminuido con el tiempo, pero aún quedan fuertes marcas del pasado. En los Estados Unidos han habido grandes protestas contra el abuso de la autoridad y el prejuicio hacia las personas “negras”, y aunque la gente sigue luchando falta muchísimo camino todavía.

Todo tipo de discriminación esta mal, todos somos iguales y merecemos el mismo trato, ¿no crees?

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