Por Francesca Cassinelli
9 noviembre, 2016

Cuando su contador Geiger se volvió loco, Thomas Neff sospechó que algo andaba mal y pidió a las autoridades que evacuaran el colegio.

Iba a ser un día especial para los alumnos de la escuela Misioneros del Sagrado Corazón en Salzburgo, Austria: un especialista en radiación los iba a visitar y a mostrarles un reloj que brillaba en al oscuridad gracias al radio que contenía. Y definitivamente fue un día especial, pero porque tuvieron que evacuar la escuela por riesgos de radiación. 

La razón era una inocente piedra ubicada en medio de otros objetos en una mesa dedicada a la geología.

La famosa roca emitía radiación porque contenía uranio, pero nadie se había dado cuenta.

Pero el día que el especialista en radioactividad Thomas Neff fue a hacer una charla, la roca por fin tuvo su momento de fama.

Thomas llevó a la clase un contador Geiger -un aparato que mide la presencia de partículas que emiten radiación- y un reloj con radio que brillaba en la oscuridad. Ese tipo de accesorios eran comunes antes de que se descubriera los efectos que tenía la radioactividad en el cuerpo humano.

Las partículas que emiten materiales como el uranio y el radio pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer e incluso causar envenenamiento por radiación si las personas se exponen en exceso a ellos.

Cuando Neff sacó su contador Geiger le llamó la atención que marcara más de 20 veces la radioactividad normal, sin embargo siguió adelante con su charla.

Pero no pudo continuar cuando comenzó a pasearse por la sala de clases para mostrar su reloj con radio y el aparato comenzó a mostrar índices de radioactividades que superan por más de 100 veces lo que debería marcar, indica Metro.co.uk.

Cuando Thomas se dio cuenta de que el conteo aumentaba cuando se acercaba a las rocas en la mesa de geología, dio aviso a las autoridades y se evacuó el colegio.

Salzburg Tv.
Salzburg Tv.

Tras un análisis descubrieron que una de las rocas que estaban en el salón tenía partículas de uranio y aunque no fue un peligro inminente para los niños, no era un material que debiese estar en un salón de clases.

Producto de la emergencia las autoridades de Salzburgo decidieron revisar las rocas que se tenían en salones de otras escuelas: se encontraron otros 38 minerales con uranio en Salzburgo, que estaban distribuidos en 11 escuelas distintas.

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