Por Ignacio Mardones
2 abril, 2015

El mundo necesita más gestos compasivos como este…

Sucedió en San Diego: un exitoso ejecutivo comenzó a ver repetidamente a un hombre sin hogar,  y cada vez que se lo encontraba estaba leyendo el mismo libro. Un día se acercó a él para preguntarle si le gustaba leer. Puede parecerles obvio, pero fue la forma que tuvo de entablar una conversación con él y de conocerlo un poco. Se llamaba Paul y le encantaba leer, pero que ya llevaba leyendo el mismo libro desde hace bastante tiempo.

El hombre recordó que llevaba consigo su Kindle, de modo que abrió su bolso, se lo puso en las manos y le enseñó cómo utilizarlo. En los días siguientes pudo verlo disfrutar del aparato; Paul estaba muy feliz y agradecido con el amable extraño que había sido tan bueno con él. Para registrar la ocasión, el buen samaritano le tomó una foto y la subió a las redes sociales, en donde se esparció rápidamente, logrando casi 2 millones de visitas.

“Me dio mucha alegría ver a alguien tan feliz por una cosa que para mí era natural tener” cuenta a un diario norteamericano. Además explicó que el Kindle ya tenía en la memoria alrededor de 300 libros, y que le dio a Paul una dirección en donde podía enviarlo si necesitaba que le cargaran más todavía. El hombre estaba orgulloso de su gesto y, con la noticia ampliamente divulgada, espera que más personas se sumen a la tendencia de hacer el bien a quien lo necesite.

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