Por Ignacio Mardones
26 enero, 2016

“Ellos corren entre las mesas, arrojan aceite de oliva al suelo, dan vuelta vasos de agua, tiran saleros por el aire y tratan de desmantelar el amoblado. Además gritan, lloran por todo, odian el pescado”.

Un restaurante en Roma, Italia, está haciendo que las personas por un razón bastante polémica: no admite la entrada de niños menores de 5 años. El dueño de “La Fraschetta del Pesce”, como se llama el local de comida, puso un cartel afuera del establecimiento informando de la medida. Esto ha hecho que muchos posibles clientes queden enojados, éstos incluso dicen que lo que se ha hecho es ilegal, que se han quedado sin palabras, y que el restaurante de comida marina ha ido demasiado lejos:

The Telegraph conversó con el dueño para saber su opinión. Aquí la reproducimos:

“Ellos corren entre las mesas, arrojan aceite de oliva al suelo, dan vuelta vasos de agua, tiran saleros por el aire y tratan de desmantelar el amoblado. Además gritan, lloran por todo, odian el pescado”. 

El dueño quiere hacer del lugar un recinto pacífico, donde sólo los adultos disfruten de la comida. Esto ha generado problemas entre los clientes, los cuales han enfrentado sus posturas en las redes sociales:

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“¡¡Eres Grande!! ¡¡Felicitaciones al administrador por la decisión!! ¡¡Y todo esto es por un número creciente de padres que no educan a sus hijos!! ¡¡O que no lo hacen porque piensan que es una virtud el hecho de que sean niños y que es algo que toda la gente debería soportar!! ¡Esperemos que su ejemplo sea seguido por otros restaurantes! les deseo lo mejor”. 

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“¡Hola Sucio! Hay muchos distribuidores de golpes por este fenómeno de alegar sobre cómo deberían ser los padres. Gracias a Dios mi hijo nunca ha sido maleducado, pero eso no quiere decir que tenga el derecho de decirle a los demás cómo tienen que criar a sus hijos. La verdad es otra, la gente de hoy en día es muy poco sociable y con demasiados ideales de plástico que llevaron al egoísmo: “Me represento sólo a mí, no hay otros. Y si hay, me molesta”. Murió la tolerancia para las cosas pequeñas. La gente está demasiado concentrada en sus smartphones y lo que ocurre en ese pequeño monitor, la vida real, la vida que creemos que es real. Cuando estés en el restaurante, levanta los ojos de ese maldito teléfono y mira las mesas alrededor. Verás a gente que no se comunica con otros comensales porque están buscando en sus teléfonos todo el tiempo. Aprendan cómo vivir la vida y recuerden que ustedes también fueron niños, quizás más malcriados que lo de hoy. Si quieren silencio, quédense en casa”.

Es una discusión de nunca acabar y cada uno tiene su opinión propia… ¿Qué opinas tú?

¿Y cómo será su comida?

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