Por Josefina Bonnefont
24 Agosto, 2016

A Hannah Clark le cambió la vida de la noche a la mañana.

En noviembre de 2014 la vida de Hannah Clark cambió por completo: esa mañana se levantó de su cama y se percató de que su rostro estaba inmóvil y deforme. En ese momento, la mujer de 37 años, entró en pánico. Su primer pensamiento fue que había sufrido de una accidente cardiovascular. “Tenía que cubrir mi oído por el dolor, y fui por agua hasta mi cama. Pero me di cuenta que al beber, el líquido se escurría por el lado izquierdo de mi boca”, cuenta Clark.

Sin embargo, la profesora de una escuela primaria descartó su primer pensamiento, cuando se dio cuenta que en realidad, sólo su rostro estaba paralizado.

“Aún podía hablar, pero mal”.

-Señaló-

ros1
Autor desconocido, ayúdanos a encontrar la fuente

La mujer asegura que cuando se miró en el espejo quedó completamente sorprendida y triste. Hannah contó que no podía creer lo que estaba viendo: su rostro estaba completamente desfigurado.

“No podía cerrar mi ojo izquierdo y mi cuello, mentón, oreja y mejilla las sentía adoloridas. Le grité a mi esposo Mike por ayuda”.

-Aseguró-

Su pareja la llevo al servicio de urgencias del Hospital Princess Alexandra, en la ciudad de Essex. En el lugar le diagnosticaron “Parálisis de Bell”: un trastorno en el nervio del cerebro que controla los movimientos de los músculos de la cara.

Enseguida los médicos intentaron tranquilizarla y le dijeron que con un tratamiento a base de esteroides podría reducir su hinchazón, que duraría dos semanas.

“Cuando pasaron esos 14 días no estaba mejor y me sentía completamente sola”.

-Reconoció-

Nadie le dio las respuestas que estaba buscando, así que comenzó a investigar por su cuenta casos e historias de otra gente con la misma condición en Internet.  Hannah cuenta que encontró muchos casos de mujeres afectadas, lo que la sorprendió porque había escuchado hablar de la enfermedad, sin embargo pensaba que era muy extraña.

Los primeros meses fueron duros, pero luego de 90 días de esa mañana del terror, decidió volver a dar clases en la escuela. Todos sus miedos desaparecieron abruptamente cuando los pequeños de su curso le demostraron su alegría por tenerla de regreso.

ros3
Wikipedia

Los niños le devolvieron la felicidad, incluso uno de ellos la comparó con uno de los personajes de la película Frozen.

“Esa fue la primera vez que me reí en meses. Ellos me preguntaban sin hacer ningún tipo de juicio y aceptaron mi nueva expresión”.

-Contó la mujer-

ros2
Autor desconocido, ayúdanos a encontrar la fuente

Actualmente, está en tratamiento con un experto, quien le ha ayudado a realizar pequeños movimientos. Hannah sabe, sin embargo, que no volverá nunca a ser la misma de antes.

Te puede interesar