Por Teresa Hechem
30 septiembre, 2015

Estas personas son las que nos hacen restaurar la fe en la humanidad 

Rebekka Garvison estaba en un vuelo junto Rylee, su bebé recién nacida. Antes que despegara el avión, la pequeña empezó a llorar y no se podía calmar. Las dos personas que estaban sentadas al lado de esta familia no se veían contentas y Rebekka lo pudo notar. Le pidió a una azafata si se podía cambiar a unos asientos que tuviera más espacio para ver si Rylee se calmaba.

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Rebekka Garvison

Cuando a esta madre la cambiaron de lugar, su nueva compañera de asiento fue su heroína. Nyfesha Miller le ofreció sostener a la pequeña y ella se quedó mirando por la ventana, se calmó y se durmió al instante. La mujer cargó durante todo el viaje a Rylee y le decía a Rebekka que no se preocupara porque para ella era un placer.

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Rebekka Garvison

Incluso la ayudó a bajarse del avión y buscar la puerta de salida. Rebekka estaba muy agradecida de esta amable mujer que le escribió unas palabras a través de su Facebook:

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Rebekka Garvison

https://www.facebook.com/rebekka.crow.31/posts/1684310208470064

Something amazing happened to me today and I will never be able to express how grateful I am for it. If anyone has ever…

Posted by Rebekka Garvison on Thursday, September 24, 2015

Cuando llegamos al avión a las 5:30 de la mañana, estaba muy calmada y el vuelo estaba lleno. Me di cuenta de que los dos asientos de al lado mío estaban ocupados por una pareja que parecía muy molesta y por su lenguaje corporal pude darme cuenta que no estaban muy felices por tener que sentarse al lado de Rylee. Por supuesto que yo me estresé y luego Rylee empezó a llorar cuando recién nos estábamos preparando para despegar. Le pregunté a la azafata si me podía cambiar dos filas más adelante donde había dos asientos vacíos para poder tener más espacio. Lo próximo que supe fue que estaba sentada al lado de una mujer increíble. No sé si mi cara o gestos decían que estaba complicada, pero lo que hizo esta chica cambió mi día. Rylee no se calmaba ni dejaba de llorar y ella me pidió si la podía sostener. Tan pronto como ella la cargó y Rylee empezó a mirar por la ventana, se calmó y dejó de llorar. Cuando ya estábamos en el aire, se quedó dormida en sus brazos durante todo el vuelo. Ella insistía que para ella no era un problema y que se sentía bien haciéndolo. La mujer incluso me ayudó para bajar del avión para que yo pudiera sacar todas las cosas y no tuviera que estar tratando de hacerlo todo sola. 

Nyfesha Miller, tú nunca entenderás la felicidad que causó en mi familia tu acto de amabilidad. Tu podrías haber hecho un gesto con tus ojos y estar irritada como todos los demás, pero tú la tomaste y tuviste durante todo el viaje y me dejaste descansar un poco y tener mi mente en paz. Lloré cuando estaba sentada y te veía durmiendo con mi hija. No podía creer cómo terminó siendo todo y lo preocupada que fuiste con nosotras. 

¡¡MUCHAS GRACIAS!!

¡Qué Dios te bendiga! 

Qué bueno que todavía existan personas que se den el tiempo de ayudar a extraños…

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