“Le ocurrió en plena luz del día a mi propia madre (de 40 años de edad, madre de 4 hijos) y le podría pasar a cualquiera”.

Una mujer iba caminando hacia su auto después de salir de un centro comercial. Iba distraída viendo la pantalla de su celular pero apenas llegó al coche, se subió y cerró la puerta. Se incomodó cuando un auto se estacionó justo al lado de ella, aún cuando había muchos lugares disponibles a lo largo del estacionamiento. En una reacción instintiva, no se quedó más tiempo y se fue del lugar, sin saber que eso la pondría a salvo.

Perturbada, cuando ya estaba de camino a casa, notó sobre su parabrisas un detalle que no vio cuando se subió. Era un anillo que “Alguien” le había dejado.

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Regalo: anillo de plata esterlina. De la joyería Kay

Todo le pareció muy confuso y al llegar a casa, comentó con su hija acerca de la situación. La muchacha supo de inmediato que se trataba de una trampa. Es la forma que utilizan para distraer a las víctimas de secuestro y/o trata de personas. 

En los últimos tiempos, los secuestradores y traficantes de personas han optado por dejar un “Regalo” en el parabrisas de sus posibles víctimas.

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Dacanay Radcliffe

La ubican cuando llega al lugar, procurando que vaya sola. Una vez que la detectan, dejan el anzuelo sobre su parabrisas y vigilan desde un lugar cercano. Cuando está de vuelta, esperan a que se distraiga y se detenga a ver el regalo, en este caso joyas brillantes con un mensaje en el empaque. Como la víctima no está atenta a lo que sucede a su alrededor, una vez estacionados a su lado, actúan rápidamente y la suben a su auto. 

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Thinkstock

Es fácil ser curioso si cualquiera de nosotros se encontrara un regalo de en el parabrisas del auto, pero más vale mantener la guardia y siempre estar alerta a lo que sucede al rededor, sobre todo cuando estamos solos.

En su mayoría son autos grandes, con puertas amplias y cristales polarizados, y salen del lugar sin levantar sospechas.

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Bradley Gordon

La hija de la mujer que estuvo a punto de caer en la trampa, decidió compartir en Facebook la anécdota de su madre para alertar a todos del peligro inminente que es fácil no ver.

“Le ocurrió en plena luz del día a mi propia madre (de 40 años de edad, madre de 4 hijos) y le podría pasar a cualquiera, en cualquier lugar, en cualquier momento. La trata de personas y el secuestro son reales, y no son un tema para tomar a la ligera.

Estar alerta, ser instintivos y vigilar lo que se mueve a nuestro a rededor, puede significar una importante diferencia.

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