Por Ignacio Mardones
16 diciembre, 2015

La pequeña comenzó a llorar cuando vio que la policía venía hacia ella.

Alejandra Lagos estaba paseando con sus hijas en una plaza de Maipú, Chile, cercana a su residencia. Las pequeñas querían divertirse, así que ella les arrendó cochecitos a pedales para que dieran vueltas por el lugar. Todo iba bien, las niñas reían y disfrutaban del juego, pero de pronto una golpeó con el carro a una señora en el tobillo. Y la mujer, por alguna razón, no iba a dejar que la cosa terminara ahí. Alejandra se acercó para disculparse. Sin embargo, poco les importó a la “víctima” y a su acompañante, quienes procedieron a llamar a la policía para hacer la denuncia.

httpv://youtu.be/93Krsb-TUj0

La policía acudió al lugar y siguieron el procedimiento, a pesar de lo ridículo de la situación…

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“No conforme con mis disculpas y las de la dueña de los carritos, la mujer decidió ir en busca de la policía y ellos se prestaron para el absurdo”.

-Alejandra Lagos-

La niña vio que las autoridades habían llegado, eso la puso muy nerviosa y comenzó a llorar al instante. La madre intentaba calmarla, pero las dos mujeres estaban decididas a seguir con la acusación.

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Mientras la menor abrazaba a su madre por el miedo que tenía, Alejandra discutía con la agente de policía tratando de explicarle lo absurdo de la denuncia. La uniformada pedía la identificación para que luego alguien se hiciera responsable. Ambos bandos tomaron sus teléfonos celulares y se defendieron diciendo que esto se haría noticia.

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“Desde un principio lo encontré insólito, pero después me dio susto ya que a la agente lo único que le faltó fue pedirle a mi hija de cuatros años, su licencia de conducir”.

-Alejandra Lagos-

Afortunadamente, algunas personas del lugar se acercaron para interceder a favor de la madre y la niña. Un joven se metió en el medio y dijo que por favor tuvieran respeto por la menor, quien en ese momento lloraba muy asustada.

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La situación concluyó cuando la dueña de los cochecitos se acercó a la policía y arregló el escándalo.

Alejandra subió el video a las redes sociales para hacer ver lo increíble y ridículo del caso. Por la tarde ya tenía más de 3 millones de visitas…

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Al poco tiempo, los usuarios de Twitter manifestaron su opinión…

Y algunos se lo tomaron con bastante humor:

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