Por Ignacio Mardones
11 diciembre, 2015

Su respuesta merece un aplauso.

Se termina el año y no podemos dejar de hacerles un recuento de las publicaciones más importantes del 2015. Durante este mes les mostraremos los artículos que ustedes más prefirieron y leyeron en el año.

Hay historias que nos dejan con un mal sabor en la boca, a veces las injusticias son muy grandes y no podemos hacer nada por remediarlas. Pero cuando sí podemos hacer algo, debemos seguir lo que nos dicta nuestra moral. Un trabajadora de Subway lo hizo, sin embargo, las cosas no resultaron bien para ella y decidió renunciar a su empleo. Tras la experiencia, escribió lo sucedido en la página de Facebook del restaurante. Miles de personas la alabaron y aquí quisimos dar a conocer sus palabras:

I used to work at Subway a couple months ago, but I quit. And what made me quit was one time a homeless man came in to…

Posted by Savannah Baker on Saturday, September 22, 2012

“Yo trabajaba en Subway hace algunos meses, pero renuncié. Lo que me hizo renunciar fue que un día una persona sin hogar fue al local por un sándwich. Él preguntó si el sándwich costaba más de 10 dólares. Uno de mis colegas le dijo que no y él siguió en la fila. Cuando llegó a la caja registradora a pagar, se puso a buscar frenéticamente su dinero y con mucha vergüenza se dio cuenta de que no podría hacerlo, entonces comenzó a irse. Pero yo lo llamé y le dije que yo se lo pagaría. Usé mi tarjeta de crédito y pagué por toda su comida sin ningún descuento. Él me agradeció una y otra vez. Después la persona que seguía en la fila me felicitó por lo que había hecho. Cuando todos se habían ido, yo estaba en la parte de atrás del local limpiando y mi jefe comenzó a gritarme diciendo que si alguien no podía pagar por su comida yo debía decirle que se fuera. Yo le dije que no iba a dejar que una persona muriera de hambre. Hacía 46 grados afuera. Probablemente este señor estaba exhausto, deshidratado y muy hambriento. Estaba muy desconcertada por el hecho de que tuve un problema por ayudar a una persona que lo necesitaba. Constantemente me decían los dueños y los supervisores de la compañía que este era un negocio que hacía feliz a la gente. Pero supongo que las personas sin hogar no son gente. Así que renuncié una semana después”.

Todos tenemos mucho que aprender de esta mujer…

¿Qué te pareció la historia?

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