Por Francisco Armanet
21 septiembre, 2016

No me hablen de Romeo y Julieta si no leyeron esta historia.

Me lo imagino perfectamente; Antes de subirse a bordo del avión que lo llevaría a Sidney para encontrarse de una vez por todas con su amor platónico, Tom (Attapon Thaphaengphan) coge de su bolso la flor que había sacado del jardín de su casa antes de llegar al aeropuerto y comienza a arrancarle cada uno de los pétalos mientras suspira en voz baja. “Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere”.  La mira fijamente y, cuando se da cuenta que el último pétalo en desprenderse coincidirá con las palabras “Me quiere”, esboza una sonrisa, se pone de pie, y exclama en voz alta sin importar cuánta gente estuviera durmiendo a su lado en la puerta de embarque.  “¡Es amor! ¡Iphone 7, voy por ti!”


Claro, pensarás que estoy loco por imaginarme tanta cosa. Pero, cuando yo me entero de que un chico gastó 800 dólares en un vuelo desde Bangkok a Sidney y esperó literalmente 18 horas bajo la lluvia, solo y abandonado, únicamente para conseguir la versión más reciente del popular teléfono móvil (que ya le costó buena parte de sus ahorros), entonces creo que tengo algo de razón.

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Pero bueno, lo cierto es que no le hizo mal a nadie y el encuentro finalmente, para él, fue maravilloso.

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Tom espera fielmente a su amor… 

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En la soledad y la angustia. 

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Bajo la lluvia devastadora…

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Pero lo consigue y son felices para siempre.

(O hasta que salga uno mejor) 

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