Por Vicente Quijada
10 mayo, 2018

Tras el gol de la visita, que complicaba las aspiraciones del Basaksehir de ser campeón, el turco se volvió loco y tras una falta sin pitar, se fue con todo contra el juez de línea. Por ello, fue sancionado con la máxima pena que se haya entregado en el fútbol de Turquía y todo por una agresión en el 95′. ¿No será mucho?

Minuto 95′ en el Basaksehir Arena, y los ánimos no son los mejores en la plantilla y fanaticada local. El visitante Sivasspor acaba de marcar el 1-1, quitándoles la oportunidad de sumar de a 3 y acercarse al Galatasaray, puntero de la disputada Superlica Turca con 69 unidades -y a sólo 2 fechas del final-. 

Con la frustración como combustible, Arda Turan echa a correr un balón por la derecha, con la esperanza de marcar el tanto que los devuelva a la competencia. Pero cae, según él con falta, y el linier allí presente no marca nada. Fuera de sí, el ex Barcelona se levanta y le grita en la cara al juez Ugurlu, para luego terminar dándole un empujón.

Como era obvio, el jugador fue inmediatamente expulsado por el juez del compromiso y dejó al Basaksehir con 2 jugadores menos, ya que antes habían sancionado a Mossoró por una agresión similar, pero bastante menos efusiva y la cual recibirá una sanción de sólo 4 fechas y una multa económica. 

En cambio, en el caso del ex Atlético de Madrid, el castigo de la Federación fue ejemplar: 16 encuentros de la Superliga y casi €8 mil en multa para el jugador, por lo que se perdería lo que resta de torneo y la mitad del siguiente. Además del empujón, Turan le habría gritado “hijo de puta” al árbitro.

Ojo, no es la primera vez que el seleccionado turco se sale de sus cabales. En el duelo de cuartos de final de la Copa del Rey del 2015, entre Barcelona y Atlético -con Arda como colchonero en ese entonces-, el jugador realizó un gesto aún más inaudito. Con la vuelta a favor de los blaugranas, el volante dejó salir toda su frustración -tal como en Turquía- cuando el linier no pitó una falta sobre él. Enloquecido, y con el botín salido, tomó la prenda y la lanzó con furia al juez de línea. Por suerte para él, no le acertó, sólo recibió amarilla y el informe del árbitro Gil Manzano diría que lanzó su zapatilla fuera del terreno “en señal de disconformidad”. Para reírse.

Sin embargo, esta vez no se salvó y la sanción, a la cual apelará el Basaksehir, fue contundente. Una que llega en el peor momento para su club el cual, sin ser de los grandes de Turquía, se encuentra batallando en la punta de la tabla. La Superliga Turca, en las últimas fechas, se ha convertido -por lejos- en el torneo más atractivo de lo que queda de temporada, con 4 clubes en la pelea y sólo 4 puntos de diferencia.

El Galatasaray es el más probable campeón, con 69 puntos, siendo escoltado por el el Fenerbahce y el elenco de Arda Turan, con 66 unidades, y el Besiktas, aún esperanzado con un punto menos.

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¿Se merecía tanto castigo?

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