Por Vicente Quijada
9 mayo, 2018

Quien fuera el máximo goleador de su selección y autor del tanto más rápido en la historia de la Copa del Mundo, vivió un giro en 180º cuando fue perseguido por razones políticas en su país, Turquía. Hoy sólo vive del recuerdo de aquellos años dorados y de una cafetería en Palo Alto, California.

Van sólo 11 segundos desde que Saad Mane, el árbitro del encuentro, pitó el inicio. El arquero surcoreano despeja mal un balón, que es interceptado por los turcos. Hakan Sükür, máximo goleador del combinado europeo, toma el balón y con un soberbio cañonazo vence al portero Lee. Es el 1-0 en el partido por el tercer lugar del Mundial de Corea y Japón 2002, y los locales se están quedando sin premio.

Aquel sería el último gran recuerdo que tendría el anotador histórico, y capitán, de Turquía con su selección. 6 años después, y sin ser nominado a la Euro 2008 -a pesar de su aporte en la clasificatoria- Sükür anunciaría su retiro de la actividad ese mismo año, con ya 36 primaveras.

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El delantero no sólo era reconocido por sus 51 goles en la selección turca, o los 383 que marcó durante su prodigiosa carrera en clubes como el Galatasaray, Torino, Inter de Milán y Blackburn Rovers, si no que también por liderar a una escuadra que en aquel torneo alcanzó las semifinales ante la poderosa Brasil de Ronaldo y Rivaldo. Sólo ahí caerían -por un gol a cero-, para luego levantar el bronce ante los locales, a quienes vencieron por 3 tantos a 2. El ariete, además, es el segundo jugador con más presencias en el combinado europeo, con 112 apariciones. Toda una leyenda.

Con esa tremenda popularidad como herramienta, Sükür decide incursionar en la política de su país e ingresa al partido AKP, del actual presidente Recep Tayyip Erdogan, para luego ser elegido, bajo aquel bloque, como miembro del Parlamento en 2011.

Sin embargo, las cosas no le saldrían tan bien como en la cancha y 2 años y medio después renunciaría al partido, investigado en ese entonces por escándalos de corrupción. Allí rompería su relación con el gobernante y seguiría en la política como independiente, al tiempo que participaba en transmisiones deportivas.  No sería hasta 2016, cuando se llevó a cabo un intento de Golpe de Estado en Turquía, que aquello lo perjudicaría directamente.

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Para ese entonces, el ex jugador ya vivía en Estados Unidos, debido a la inestabilidad política que había en su país, y tras el incidente fue acusado por Erdogan de “pertenecer a una agrupación terrorista”. Esto a raíz de la relación que el ariete tenía con Fethullah Gülen, clérigo exiliado en 1999 y principal opositor del presidente, quien también fuera acusado de planear el intento de derrocamiento.

Meses antes, el ex futbolista le había lanzado dardos a Erdogan en relación a la corrupción que lo rodeaba, con declaraciones como “¿Es así como uno se convierte en político, imprudente?”. Eso le significó una orden de arresto, con la cual se exponía a pasar 4 años en prisión, por lo que, sumado al reciente Golpe, Sükür nunca más volvió a su país.

“La oscuridad no dura para siempre. Confío en que un día regrese la luz”, reflexiona el ex capitán turco para The New York Times. “Hubiera tenido una buena vida si hubiera hecho lo que el gobierno quería. Han controlado a los medios para manipular la percepción que tiene la gente sobre mí. Tal vez un día regrese, pero por ahora vendo café”, explicó Sükür, quien es dueño de la cafetería “Tuts Bakery and Cafe” en Palo Alto, California. 

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Allí combina sus labores de gerente con las de un trabajador común y corriente, recogiendo tazas, platos y sirviendo croissants, como si nunca hubiera sido semifinalista de una Copa del Mundo. Para no olvidar su increíble talento y potente cabezazo, el ex Galatasaray juega en un equipo del barrio y planea abrir una academia para las futuras generaciones.

“Por el momento hay un par de inversores. Pero ahora la gente tiene miedo de ser vista conmigo”, explicó el ariete sobre sus planes. “Estoy dispuesto a trabajar con inversores y deportistas estadounidenses. Siento que puedo contribuir. Tengo muchas redes, en Europa y en el mundo. Creo que puedo contribuir mucho”, afirma esperanzado.

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Pero Sükür deberá enfrentar otro obstáculo en el futuro, esta vez mucho más mundano: su visa de trabajo expira en 2020. Por ende, el ex goleador turco ya está tramitando su residencia permanente en el país norteamericano, confiado en que las autoridades le darán la “green card”. 

Sus goles ya nunca volverán a Turquía, pero si el recuerdo de ellos, grabado a fuego en la memoria de miles de fanáticos.

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