Por Vicente Quijada
10 mayo, 2018

Es uno de los jugadores más talentosos que hayan pasado por el Arsenal, marcando un total de 120 -majestuosos goles-. Sin embargo, muchas veces debió restarse de competir, debido a su insuperable fobia a volar en avión, la cual incluso lo retiró prematuramente de su selección. Tras dicho terror hay una historia pocas veces contada.

Prueben preguntándole a un hincha del Arsenal por Dennis Bergkamp y verán como de inmediato se le hincha el pecho al hablar del delantero holandés. Con una clase nunca antes vista y una técnica prodigiosa, el formado en Ajax deslumbró en su paso -de 11 años- por el elenco londinense. 3 Premier, 4 FA Cup y 4 Community reafirman esa oración, a lo que se le suman un par de goles imborrables en la mente de cualquier fanático del deporte rey. 

Sin embargo, el holandés tenía una fobia terrible, que incluso lo dejó afuera de ciertas convocatorias internacionales con el Arsenal y hasta lo hizo renunciar antes de tiempo a la selección holandesa. Bergkamp, simplemente, no podía volar.

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“Se volvió tan malo que miraba al cielo durante los partidos que jugábamos como visitante y me preguntaba cómo estaría el clima. ¿Vendrían tormentas?”, cuenta Dennis en su autobiografía, en la que detalla su miedo y como este fue un gran obstáculo en su carrera.  “Muchas veces, estaba preocupado por el vuelo a casa mientras jugaba un partido importante. Era el infierno”, relataba frustrado.

Tal era su angustia que, al llegar al Arsenal, decidió firmar una cláusula en que renunciaba a viajar en avión, aunque eso le costara algunas convocatorias. “En las negociaciones de contrato, si el Arsenal decía 1 millón, al instante afirmaba ‘pero vamos a deducir 100 mil porque no vuelas con el equipo’. Y yo lo aceptaba”, explica. Pero, ¿de dónde viene ese terror?

Por 2 episodios que lo marcaron de por vida, uno, precisamente, poco antes de fichar por el club inglés. En 1994, ya asentado como titular indiscutido en la Oranje, debió subirse con el resto de la selección al avión de KLM que los llevaría a disputar la Copa del Mundo en Estados Unidos. Pero antes de embarcar, un falso aviso de bomba retrasó el despegue y puso nerviosos a todos. No sería todo. Una vez adentro y cuando ya se preparaban para aterrizar en suelo norteamericano, la aeronave entró en un “bolsón de aire”, por lo que sufrieron fuertes turbulencias. Si bien nada pasó -y Bergkamp brilló en dicho torneo, con 3 goles en 5 partidos-, aquel suceso despertó un miedo aún más grande el holandés. Uno que tenía guardado desde 1989. 

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Aquel año, se organizó un amistoso solidario entre jugadores originarios de Surinam que militaran en la Eredivisie y un elenco de dicho país, con el fin de motivar a las futuras generaciones surinamesas. Más que mal, leyendas como Gullit y Rijkaard tienen ese origen -y no viajaron al no tener permiso de sus clubes-. Lamentablemente, ese 7 de junio, el avión de Surinam Airways que llevaría a los futbolistas holandeses a Sudamérica, se estrelló en el aterrizaje. 

Producto del accidente, provocado por fallas humanas, murieron 176 de los 187 tripulantes, entre ellos 14 jugadores y un entrenador. Lloyd Doesburg, portero del Ajax y compañero -y amigo- de Bergkamp, estaba allí. Dennis nunca lo olvidaría.

“He volado muchas veces en aviones grandes, chicos y muy pequeños. En Ajax, una vez, me tocó uno que era minúsculo. Volamos sobre el Monte Etna y, cerca de Nápoles, agarramos un terrible pozo de aire. Sufrí. Vi todo e hice todo y simplemente no voy a volar nunca más. Nunca”, contaba el jugador del Arsenal, en una experiencia que vivió antes de aquel incidente del 94′. En su regreso a Europa decidió que nunca más volaría y nadie, ni nada, pudo convencerlo de lo contrario. 

Ya en el Arsenal, y con la cláusula especial firmada, debió sufrir cada vez que tocaba un encuentro fuera de la isla, generalmente por competiciones internacionales. Así, en algunas ocasiones -como contra el Barcelona-, Bergkamp tardaba 8 horas y media en hacer un recorrido que sus compañeros lograban en una y media solamente, o simplemente se ausentaba, como ante el Inter de Milán. Así también se perdió partidos claves en Grecia y Turquía y, de manera aún más sorprendente, se retiró de su combinado nacional tras la Euro del 2000, a pesar de ser el 4to máximo anotador con 37 tantos y tener sólo 31 años.

¿La razón? El Mundial del 2002 sería en Corea y Japón, y el delantero no quería seguir viajando por tanto tiempo.

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Dennis se quedó en el Arsenal y decidió retirarse allí -en 2006, tras perder la final de la Champions-, en parte porque los traslados eran cortos y todos abordables mediante un automóvil. Pero también porque allí se forjó su leyenda, al punto que terminó siendo inmortalizado a las afueras del Emirates con una estatua. 

Una que, paradójicamente, está volando por los aires.

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