Por Vicente Quijada
7 junio, 2018

A pesar de las constantes declaraciones cruzadas entre ambos, el dirigente brasileño quiso que el “10” siguiera jugando aquel Mundial de Estados Unidos. Sin embargo, eso no ocurrió, el argentino fue sancionado y el resto de la historia es conocida.

El 25 de junio de 1994 siempre será recordado como un día oscuro para el fútbol argentino. En dicha ocasión, y tras vencer 2-1 a Nigeria en el segundo partido del grupo, la enfermera Ingrid María se llevó a Diego Maradona para el control antidopaje. Antes, en 1991, había sido sorprendido con cocaína en la sangre, y suspendido por 15 meses.

Pero el “10” volvió, se rehabilitó y se puso en forma, con tal de ir por la Copa en aquella edición del Mundial en Estados Unidos. Y así estaba, mostrando nuevamente su talento, cuando aquel control “le cortó las piernas”, como él mismo diría después.

RTVE

El examen dio positivo en efedrina, norefedrina, seudoefedrina, norseudoefedrina y metaefedrina, compuestos ilegales para la FIFA, y con los cuales se puede bajar rápido de peso acelerando el metabolismo. Eran, sin duda, para sacar ventaja deportiva, a pesar de que el astro insistía en que eran para un resfriado solamente.

Correspondía, por reglamento, que se perdiera el resto del torneo. Pero Joao Havelange, el mítico dirigente brasileño de la FIFA -y de cercana relación con el polémico Julio Grondona, de la AFA-, no quería que el “10” dejara la cita norteamericana, por lo que su primera intención fue esconder dichos resultados hasta después del Mundial.

BBC Mundo

Pero la artimaña no funcionó, ya que de Secretario General tenía a Joseph Blatter, quien lo relevaría después en 1998 -y terminaría siendo acusado de corrupción-. En ese entonces, las prácticas del suizo eran otras y, según reveló el periodista Keir Radnedge en la biografía del directivo helvético, no estaba preparado para ser el secretario general bobo” e “insistió en una acción inmediata contra Maradona“.

Finalmente, así fue. La FIFA le informó de la sanción a la AFA, y esta retiró a Maradona de la Copa del Mundo, generando los sollozos de Diego -y miles de argentinos-, ante la sanción de 15 meses que lo alejó para siempre de la selección. “¿Vieron a algún otro jugador al que le fueran a buscar para llevarlo al antidoping? Y fui, fui como un pelotudo… Llegué al Mundial limpio como nunca. Jugué con el alma, con el corazón. Todos saben que para jugar no hace falta la efedrina”, se descargó el jugador de Newells en ese entonces. Pero era demasiado tarde ya.

“Fue calificado como un toxicómano, y por eso fue apartado del Mundial 94. Nosotros nos ajustamos al reglamento”, declaró Havelange en ese entonces. Argentina siguió su rumbo en Estados Unidos, tremendamente golpeado. Cayó ante Bulgaria, pero clasificó a octavos, donde fue derrotado por Rumania 3 a 2. 

AFP

“Teníamos un equipo muy rico: Redondo, Caniggia, Batistuta, Simeone… y por supuesto Diego. No tengo duda alguna de que si no hubiese pasado aquel episodio, habríamos ganado esa Copa del Mundo”, analizó tiempo después el portero albiceleste durante el torneo, Luis Islas.

¿Habría cambiado la historia si Blatter cedía?

 

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