Por Vicente Quijada
29 mayo, 2018

Más allá de otra despedida gloriosa para Heynckes, el morbo del duelo estaba en el cruce entre el actual estratega bávaro y su ya anunciado sucesor, el entrenador croata alemán, quien finalmente se impuso. Con Kovac a la cabeza, el Francfort conquistó un título que no conseguía hace 30 años, desatando la algarabía en las calles.

Era la despedida de ambos. Jupp Heynckes, en el banquillo del Bayern Múnich, buscaba cerrar otra temporada exitosa que tenía como única mancha la caída en semis de la Champions. Niko Kovac, el joven entrenador que asumirá la banca bávara la próxima temporada, buscaba levantar su primer título frente a sus nuevos jefes, a la vez que quería dejar un legado en el humilde Eintracht Francfort, al que llegó el 2016.

La diferencia de planteles era evidente, sin embargo, si el croata llegará al Múnich es por su gran capacidad para dirigir y hacer brillar a un vestuario que tenía a Salcedo, Meier, Prince-Boateng y Ante Rebic como sus únicos baluartes. Al frente, un Bayern que ya levantó la Pokal en 18 oportunidades -el Francfort sólo 5- y que buscaba sumar uno más a su vitrina 2018, donde yace la Bundesliga.

Ronald Wittek

Las “Aguilas”, que habían dejado al Schalke 04 en el camino de las semifinales, nunca se achicaron y salieron a comerse al campeón alemán. Más que mal, era su segunda vez en la final, luego de que, Kovac y Rebic mediante, se instalaran en la del año pasado, cayendo ante el Dortmund. El Bayern avisó primero, pero la efectividad del ariete croata, fue más y le bastaron tan sólo 11 minutos para marcar el 1-0. Los bávaros, por supuesto, apretaron el acelerador en busca del empate -y el orgullo que no querían dejar escapar-, y lo lograron en el 53′, gracias a un suertudo disparo de Lewandowski. 

Los de Heynckes no dejaron de apretar a un Francfort que supo controlar con inteligencia el encuentro, aguantando la potencia del rival. Hummels golpeó el travesaño en el 79′ y los de Kovac aprovecharon el contragolpe siguiente para marcar el 2-1. Nuevamente Rebic, titulándose de leyenda en el conjunto del oeste de Alemania. El VAR quiso ser protagonista también, siendo consultado tras aquel tanto, por una posible mano de Boateng, pero el juez Zwayer desestimó.

Ya en los minutos de descuento, otra acción dudosa fue reclamada por los jugadores del Bayern, pidiendo penal en contra de Javi Martínez. El árbitro nuevamente revisó el sistema de vídeo, y terminó por señalar el córner. Aún así, el Múnich no descansaría. Apretando ya con los 11 futbolistas, un balón quedó servido en los pies de Gacinovic, quien cruzó la cancha y anotó el 3-1 de la fiesta en Francfort. 

Armando Babani

Así, el estratega croata levantaría el primer título de su carrera como entrenador -tras debutar en 2013-, y las “Aguilas” su quinta Pokal y el primer título desde el 1998, cuando conquistaron la segunda división del fútbol alemán. Es más, tuvieron que pasar 30 años para que pudieran reeditar la Pokal que alzaron en 1988. Por ello, la celebración en la ciudad germana fue a lo grande, con más de 50 mil fanáticos que se agolparon en la Plaza de Romerberg.

Kovac dejará Francfort por la puerta grande, tras apalear al elenco que dirigirá a partir de agosto. El Bayern Múnich tiene nuevo jefe, y él ya demostró de lo que es capaz.

Puede interesarte