Por Vicente Quijada
7 mayo, 2018

En una suerte de recordatorio para que nunca más vuelva a ocurrir en una Copa del Mundo, volvemos atrás 12 años, a los octavos de final del Mundial de Alemania. Holanda y Portugal no se tendrían misericordia y se pegarían todo el partido, hasta convertirlo en una verdadera batalla campal. Esperemos no ver algo así en Rusia.

En 1632, un asedio sobre la ciudad alemana durante la Guerra de los 30 años fue tildada de esta manera. También un choque entre la Alemania Nazi y la armada estadounidense, en 1945, que duró 5 días en dicha localidad. Y 61 años después, durante la Copa del Mundo alemana se libró otra Batalla de Núremberg. Una mucho menos sangrienta, claro está. 

El duelo entre portugueses y holandeses se presentaba atractivo en el papel y así mismo sería, pero lamentablemente la pirotecnia principal de aquel duelo sería la violencia. En algunos casos sin sentido, incluso.

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La historia empezaría mal desde un principio, cuando ya a los 2 minutos se presentaba el primer amonestado, Van Bommel, con una amarilla por una fea entrada. El encuentro mantendría la agresiva tónica y al árbitro ruso, Valentin Ivanov, se le escaparía de las manos. Sólo 5′ más tarde, una dura falta sobre Ronaldo de Boulahrouz marcaría el partido. El holandés se ganaría amarilla y CR7 quedaría tan golpeado que en el segundo lapso no volvería a entrar. Sí, tal como en aquella final contra Francia en la Euro 2016.

Maniche y Costinha se ganarían más amarillas en el elenco luso. Es más, el último sería expulsado al terminar el primer tiempo, debido a la segunda tarjeta que recibiría. Elencos al vestuario y ya habían 5 amonestaciones -y una expulsión-, 3 en el equipo portugués.

En el segundo lapso el ritmo no amainaría, al contrario, sólo se pondría peor. Maniche, en una jugada que estuvo cerca de ser detenida con otra falta, había anotado el único tanto del encuentro en el 23′ del primero, y Holanda salió con todo en la segunda fracción. En ese ímpetu, el elenco dirigido por Van Basten recibió 4 amarillas más -Sjneider, Van Brockhorst, van der Vaart y Bouhlarouz-, con su lateral derecho siendo expulsado en el 63′, nuevamente por doble amonestación.

Eran 10 contra 10 nuevamente, pero Deco, que sería sanciado en el 73′ y el 78′, acabaría también en las duchas y el duelo nuevamente quedaba desequilibrado. Pero los de Scolari aguantaron hasta el último minuto. Mismo instante en que, tras su segunda amarilla también, acabaría fuera Van Brockhorst. Recordada es dicha imagen del lateral sentado en las escaleras junto a Deco, su compañero en el Barcelona y rival en aquella batalla.

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8 tarjetas para cada lado, con 2 expulsiones por equipo, sería la cuota que dejaría el violento encuentro, convirtiéndose en el duelo con más amonestaciones en la historia de la Copa. El 1-0 que clasificó a los lusos pasó a segundo plano y la presentación del juez ruso sería ampliamente criticada. Incluso el mismo Blatter, presidente en ese entonces, lo atacaría diciendo que él también merecía una tarjeta. Sin embargo, el mismo Ivanov diría tiempo después que, tras el pitazo final, todo volvió a la calma. 

Más que mal, y por suerte, esta batalla fue sólo en la cancha.

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