Por Vicente Quijada
14 mayo, 2018

Era el único club que había jugado todas las ediciones de la Bundesliga, desde su creación en 1963, e incluso la ha conquistado en 3 ocasiones. Sin embargo, nada pudo evitar la caída del tercer elenco más popular de Alemania, por lo que se detuvo el reloj que marcaba su estadía en primera y la fanaticada mostró su descontento.

54 años, 261 días, 00 horas, 18 minutos y 49 segundos. Eso anunciaba el reloj gigante, ubicado en una de las esquinas del Volksparkstadion, casa del Hamburgo SV, en referencia al tiempo que llevaba el club en la máxima categoría de Alemania. Más que ninguno, ya que es el único que ha jugado todas las ediciones desde su creación en el 63′. Hasta ayer. 

Con el 2-1 en el marcador, y con sólo unos minutos por jugar, el arco del Monchengladbach, la visita, se ve inundado por una tormenta de bengalas y bombas de humo. Los ultras del histórico equipo alemán muestran su descontento ante una policía que intenta contener los altercados, mientras protege a los jugadores. Una postal que grafica el desastre que viven los Rothosen.

“Sobrevivimos de milagro en años recientes, pero los milagros no perduran”, eran las palabras de Uwe Seeler, leyenda del elenco “dinosaurio” -por su antigüedad, ya que fue fundado en 1887- y la selección alemana, en referencia a las últimas precarias temporadas del Hamburgo. Es más, en 4 de los 5 torneos que pasaron debieron luchar por su permanencia, venciendo al Greuther Fürth en 2014 y al Karlsruher en 2015, con un dramático gol de tiro libre de Marcelo Díaz cuando el partido expiraba.

Un presente que contrasta con un glorioso pasado, en el que conquistaron 6 ligas locales -3 ya como Bundesliga-, 3 Kopal, una Recopa continental y hasta una Copa de Europa, la cual alzaron tras derrotar a la Juventus en 1983. Pero problemas financieros hicieron que el club se estancara, ganando su último título -una copa local- en 1987. Sí, hace 31 años.

EPA

A pesar del fracaso, la suerte los mantenía con vida en los últimos años, pero esta temporada no fue suficiente y ni los 3 técnicos que pasaron pudieron hacer algo al respecto. En la última fecha se jugaron la vida una vez más. Necesitaban que el Colonia, ya descendido, le quitara puntos al Wolfsburgo, por delante de ellos en la tabla, sumado a la necesidad de triunfar en casa. Si bien lo lograron, por 2-1, sus rivales también sumaron -tras ganar 4-1- y quedaron 2 puntos por encima, enviando a los Rothosen a la segunda categoría. Y los ultras del tercer club con más socios de Alemania no lo perdonaron. “Antes de que el reloj se detenga, os cazaremos en la ciudad”, fue el primer mensaje de amenaza con el que le metieron presión a sus jugadores, en febrero. Luego, vendrían las cruces en el campo de entrenamiento, generando indignación -y miedo- en la institución.

“Fue un pequeño grupo que no merece estar en el estadio”, diría el actual DT, Christian Titz, quien no fue el único en condenar las acciones, ya que incluso el resto del estadio reprobó el caos que empañaba aún más el triste descenso del Hamburgo SV.

AFP

Atrás quedaban grandes ídolos como Franz Beckenbauer, Feliz Magath, Kevin Keegan o más recientemente Niko Kovac, mientras el “dinosaurio” caía por primera vez en sus 130 años de historia.

Entre fuego y humo, el Hamburgo no se salvó y el reloj volvió a quedar en 0.

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