Por Vicente Quijada
11 abril, 2018

A pesar de las cuantiosas sumas que ha gastado en el Bayern Munich y el Manchester City, Pep no ha logrado replicar el éxito que tuvo con el Barcelona, cuando levantó la Orejona en 2009 y 2011. Aún así, será el DT mejor pagado del mundo.

Minuto 77′ en el Etihad Stadium y Firmino anota el 2-1 sobre los locales, decretando la eliminación de los “ciudadanos” a manos del Liverpool. En la grada, tras la expulsión por reclamos, Guardiola se toma la cabeza. Sabe lo que pesa este nuevo fracaso en la banca inglesa. 

Uno que llegó a pesar de la tremenda inversión en fichajes que hicieron, tanto en esta como en la temporada anterior. Y no es la primera vez que Pep gasta en traspasos para luego quedarse sin premio.

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El año 2011 fue la última vez que el catalán alzó la Orejona, cuando contaba con un poderoso Barcelona liderado por nombres como Messi, Xavi, Iniesta y Piqué. Adorado por los medios, quienes ubicaron al entrenador en un pedestal como el mejor entrenador de todos los tiempos, aún así se gastó €346 millones durante su estadía en Barcelona. €66 en un Zlatan con el que terminó peleado y cerca de €70 en pésimos fichajes como los de Chygrynskiy, Cáceres, Hleb y Henrique. Tras su caída en la competición europea el año siguiente emigró a otro elenco con una gran plantilla, el Bayern Munich. 

Allí volvió a gastar una tonelada de euros, €207 millones, para ser exactos. Y lo que consiguió fueron “sólo” 3 Bundesliga -las cuales en los bávaros son casi una obligación-, 2 Kopal, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes. Al menos en Alemania reforzó bien, trayendo a figuras que hoy siguen en el 11 como Thiago, Kimmich y Arturo Vidal.

Pero, con cierta ironía, fue despojado en su carrera por la Orejona por los 3 elencos españoles de máxima categoría: Real Madrid, Barcelona, y Atlético de Madrid. Sólo ante los colchoneros estuvo cerca.

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Tras pelearse con la dirigencia, la prensa, Muller y hasta con Beckenbauer, terminó contrato y nadie en Munich consideró alargar su estadía. Partió al Manchester City, otro de los favoritos en la competencia a pesar de su escasa historia en el torneo -algo que el mismo Guardiola resaltó una vez eliminado, como si con ello se ganara en la cancha-.

Allí Mansour bin Zayed le dio en todos sus gustos, gastando hasta €528 millones en refuerzos en 2 temporadas solamente. Una cifra con la que pudieses comprar a la plantilla de casi todos los equipos de Europa, exceptuando los más ostentosos. Primero fueron €213, con refuerzos como John Stones, hoy relegado a la suplencia o Claudio Bravo, también en la banca, y ni un título. Ni siquiera local y en Champions fue eliminado en octavos por el sorprendente Mónaco de Falcao y Mbappé.

Tras dicho fracaso, volvió a invertir, y más. €315 millones, de los cuales €203 fueron en defensas, para lograr al menos asegurar la Premier League. Sin embargo, sumó otra caída en el torneo continental, esta vez frente a su máximo verdugo, Jurgen Klopp, quien le marcó 5 entre los dos partidos y sumó su octava victoria frente al catalán. Nadie ha golpeado tanto a Guardiola como él.

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En dicha llave a Pep se le vio desencajado, desesperado y aturdido. Desesperado por el gol mal anulado a Sané en el 41′ -uno que pudo cambiar la historia-, el técnico se enfrentó con el árbitro español Mateu Lehoz y terminó expulsado. Para el minuto 90′ Guardiola figuraba en la grada, decepcionado al ver como su elenco perdía 2-1 y él se quedaba una vez más sin la Orejona. 

“En esta competición los equipos están muy parejos y la influencia de las decisiones arbitrales es muy importante. La temporada pasada Arturo Vidal fue expulsado injustamente contra Real Madrid, el Bayern quedó eliminado y el Madrid pasó. Nosotros lo volveremos a intentar la próxima temporada”, comentó tras el duelo, culpando a Lehoz por el resultado, y no a los €528 millones malgastados por su staff. 

La próxima temporada Pep será el técnico mejor pagado del mundo -€23 millones al año, más que Cristiano incluso- y cuenta con la confianza de la directiva para conseguir más fichajes. Esperemos que esta vez el problema no sea el árbitro.

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