Por Vicente Quijada
5 junio, 2018

Hace unas semanas, la tradición musulmana se tomó las portadas deportivas, debido al estricto ayuno que estaba practicando Salah y que sólo interrumpió 3 días antes de la final de Champions. Ahora los protagonistas son los tunecinos, quienes, con un ingenioso ardid, lograron alimentarse durante los duelos ante Portugal y Turquía.

Tal como lo vimos hace unas semanas, hay tradiciones que los musulmanes no pueden dejar pasar y una de ellas, la más importante, es el Ramadán. La fiesta, que consiste en no beber, no comer, no fumar ni tener relaciones sexuales entre el alba y el ocaso, es celebrada masivamente por el mundo árabe, incluyendo a los futbolistas profesionales.

Es por ello que, previo a la final de Champions, teníamos a Mohamed Salah realizando ayuno, a pesar de que se le recomendaba lo contrario para cuidar sus músculos. El egipcio cedió al final y se alimentó adecuadamente 3 días antes del duelo ante el Real Madrid, del cual terminó saliendo lesionado a la media hora del encuentro. 

EFE

Más allá de si la culpa era de Ramos o no, ese es el tipo de percances que la selección de Túnez quiere evitar a menos de 10 días de la Copa del Mundo y por eso elaboraron una ingenioso truco. Primero fue en el duelo ante Portugal el 28 de mayo, con el portero Mouez Hassen dejándose caer al inicio del segundo lapso, quejándose de un supuesto dolor muscular. En tanto, sus compañeros, como suele hacerse, se hidrataban y comían algunos dátiles -de gran componente energético- y barras de cereal. Nada tan fuera de lo común, por ahora.

Sin embargo, ante Turquía -el 1º de junio- volvió a ocurrir. Minuto 47 y el guardameta al piso, alegando dolor. Como está estipulado, el portero debió ser atendido en cancha, mientras el resto de los tunecinos se acercó a la banca para tomar agua y, nuevamente, ingerir alimentos. ¿Coincidencia? En lo absoluto, ya que en ambas ocasiones cayó a la hora del “iftar”: la primera comida nocturna con la que cortan el ayuno. 

Ante la similitud de los sucesos, el entrenador tunecino, Nabil Maaloul, fue consultado por AFP sobre el truco y este confesó. “Lo he preparado. Se ha preparado porque tenemos muchos jugadores que están ayunando (…) Le dije que se caiga para dejar que los jugadores rompan el ayuno. Nosotros también como staff”, explicó, generando sorpresa en el medio.

“Los jugadores tienen derecho a hacer lo que tienen que hacerEs nuestra religión. Es difícil permanecer más de 16 horas sin agua, sin beber. Sobre todo si hay dos sesiones de entrenamiento. Pero nos hemos adaptado”, profundizó el estratega, quien, a pesar de estas condiciones, ha logrado mantener a su selección invicta por 9 partidos. 

“El problema no es ahora. El problema será después del Ramadán. Los músculos estarán un poco cansados. Espero que sea así”, sentenció, en un análisis que nos recuerda a lo que vivió Salah en la final. ¿Habrá sido por esta mencionada debilidad?

“Son meses de mucho calor en el hemisferio norte y eso también influye mucho. No es tanto que no coman si no que no toman agua y otros hidratantes. Pierden demasiados minerales en la transpiración y no se pueden recuperar”, analizó Nelson Rojas, un entrenador y ojeador argentino con experiencia en Senegal y otros países africanos. “Eso trae un perjuicio a los músculos, a los órganos. El Ramadán se instauró hace 1.300 años, y aquel momento no se jugaba la fútbol. Algunos muftis creen que es lícito dar a los jugadores una excepción y pasar el Ramadán a otra fecha, como se hace con los viajeros. Es una buena iniciativa”, afirmó.

AFP

Los tunecinos aún tienen otro duelo preparatorio, este sábado ante España, en el cual aún estarán celebrando el Ramadán y donde, probablemente, veremos caer nuevamente a Hassen. Pero, por suerte para los africanos, la fiesta se acaba junto con el puntapié inicial para la Copa del Mundo: el 14 de junio. 

¿Sentirán el efecto de su tradición durante la cita mundialista?

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