Por Vicente Quijada
10 mayo, 2018

El volante marfileño, quien anunció que sería su última temporada en los “ciudadanos” tras 8 años, tuvo su despedida en el Etihad y en ella aprovechó de desahogarse sobre un futbolista que lo sacó de sus cabales -y 2 que extrañará mucho-, y su difícil relación con Pep Guardiola.

Yaya Touré fue, desde su llegada, un ídolo en el lado “sky-blue” de Manchester. Es más, en su primera temporada allí acabó con una larga sequía de 35 años sin títulos y fue el “héroe de Wembley”, marcando el gol que les daría la FA Cup del 2011. Al otro año, sería estandarte de otra gesta histórica, la Premier, que levantaron por primera vez desde que tiene dicha nominación -antes habían conquistado la liga en 1968-.

Sin embargo, los años pasaron y el marfileño fue perdiendo protagonismo en la escuadra “ciudadana”, en especial cuando llegó Pep Guardiola en 2016, con quien ya había tenido roces en Barcelona por la misma razón. Allí fue Busquets quien le quitó el puesto al “42”.

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Con el catalán en el banquillo, Yaya perdió los minutos que le quedaban en el City. Es más, en esta temporada, que culminó con la obtención de una nueva Premier League, sólo jugó 16 partidos, sin iniciar ninguno como titular, y no marcó ni un sólo gol. Su etapa en el Manchester City, con Guardiola como principal causa, terminaba después de 316 partidos, 3 Premier, una FA Cup y 2 Copas de la Liga. Sin embargo, no era al entrenador a quien más odiaba.

“¡Lo odio, es un bastardo!”, se manifestó el marfileño en conversación con Daily Mail, en la previa de su último partido como “citizen”. “Es un jugador muy difícil de enfrentar. Grande y fuerte. Ha sido divertido jugar contra él, a pesar que es complicado”, apuntaba Touré, en referencia al futbolista que más “detestó” en su paso por la liga inglesa: Nemanja Matic, del Manchester United.

“Encontrar un oponente para jugar en contra y que pueda detenerme son pocos, pero Matic fue uno de los que me dio problemas”, explicó el “42”, quien se caracteriza por su corpulencia y 1,88 metros de altura, 6 centímetros menos que el volante de los “Diablos Rojos”. “Puede correr, retroceder, avanzar. Puede pelear, es un buen jugador”, cerró Yaya. Pero también extrañará a otros. “Voy a extrañar a mi pequeño (Raheem) Sterling, mi pequeño (Leroy) Sané. Ellos parecen como mis bebés“, se sinceró.

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El potente jugador de ya 34 años jugó su último encuentro en el Etihad, ante el Brighton, el cual culminó con una victoria -cómo no- para los “sky-blue” por 3-1, con la cual rompieron 3 récords, antes en propiedad del Chelsea: más goles -105-, más puntos -97- y más triunfos -31-. Al finalizar el duelo, los jugadores se reunieron en el centro del campo para dedicarle un sentido homenaje a Yaya, el cual estuvo liderado por su hermano y ex jugador del City, Kolo Touré, y que terminó con una vuelta olímpica en su honor.

“Los futbolistas son capaces de hacer crecer a los clubes. Y Yaya Touré es uno de los más importantes en la historia del Manchester City”, afirmó Guardiola el día antes. “Vino al comienzo de este viaje. Estamos donde estamos por lo que él ha hecho. Fue un jugador clave para Roberto Mancini y Manuel Pellegrini”, expresó, dando a entender también que, con él, el marfileño no tuvo minutos.

“Él es el jefe y hay que escucharle. He pasado por momentos difíciles, pero había que dejar la personalidad y trabajar juntos”, replicó el volante en conversación con la prensa española. “El club necesita crecer. Para mí, no ha sido tan fácil y he tenido que aprender a trabajar con él. Salir ahora por la puerta grande y con historia (títulos) es importante”, exclamó. “¿Si volvería a trabajar con él en otro equipo? No lo sé”, al tiempo que aseguró que “se iría de cabeza al Barcelona” si se diera la oportunidad, al tiempo que lo calificó como el equipo “más mejor”, en desmedro de quienes le hacían esa tarde una despedida.

Reuters

“Tengo 34 años y me quedan dos años para darlo todo aún. No sé hacer nada más que jugar a fútbol”, sentenció Yaya. “No soy buen político y no sirvo para estar en una oficina”.

Pero si para adueñarse de la mitad del campo y clavar goles desde fuera del área. Por suerte, aún le queda fútbol a Yaya Touré.

 

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