Por Vicente Quijada
11 junio, 2018

Durante el Mundial de Corea Japón, la siempre candidata albiceleste fue eliminada, sorpresivamente, en fase de grupos, lo que supuso uno de los golpes más duros que haya vivido la escuadra sudamericana. Lo cual para Sorín, uno de los protagonistas, es una “cicatriz para toda la vida” que incluso lo llevó a meditar su continuidad en el fútbol.

Tras anotar el 1-1 en el 88′, Hernán Crespo corrió hacia el arco, tomó la pelota y la envió de vuelta al centro. No había tiempo que perder, ya que con el empate los clasificados a octavos serían los suecos y no Argentina, repitiendo un fracaso que no se daba desde 1962, cuando quedaron relegados en primera fase. Y así fue, porque pese a los esfuerzos, el marcador no se movió hasta el pitazo final y la albiceleste quedó eliminada tras una pobre campaña.

Fue tremendo. Nos sentíamos un equipo poderoso, con jugadores que la rompían en las mejores ligas del mundo”, confiesa Juan Pablo Sorín, uno de los presentes en dicho empate. Efectivamente, los argentinos habían terminado primeros de la clasificación sudamericana, con sólo una derrota -y de visita- ante Brasil. Con Bielsa en el banquillo, se creían capaces de levantar la Copa del Mundo.

Goal

Pero fue todo lo contrario. ” Superamos a nuestros rivales, pero no lo pudimos plasmar en los resultados. Creamos un montón de situaciones, pero cuando no hacés los goles te quedás afuera”, reflexionó el lateral izquierdo de aquella selección.

Fue durísimoFue el vestuario más triste que me tocó vivirMe dejó una cicatriz para toda la vida”, confesó. En dicho elenco habían grandes valores como Batistuta, Crespo, Ortega, Aimar, Zanetti, Pochettino y Samuel. Sin embargo, la Argentina naufragó tras ganarle con lo justo a Nigeria, perder por la mínima ante Inglaterra y empatar ante los nórdicos. 

Clarín

“En esa época pasé una depresión muy grandeEra un momento muy duro de la Argentina y le queríamos dar una alegría a la gente”, medita el ahora comentarista deportivo. En ese entonces, el país sudamericano pasaba por una complicada crisis económica y social debido a los altos índices de desempleo y  la devaluación del peso argentino; razón por la cual la selección buscaba entregarle ese necesario analgésico, a través de un triunfo deportivo.

Pasé un bajón tremendo, quería dejar el fútbolpero después te das cuenta de que tenés que seguir intentando”, confiesa el ex futbolista, quien en ese entonces tenía tan sólo 26 años y jugaba en el Villarreal. “Al tiempo tuvimos un amistoso con el que empezó un nuevo proceso y me convencí de estar en otra Copa del Mundo”, aclara. En dicha instancia en Alemania, la albiceleste alcanzó los cuartos de final, donde cayó ante los locales por penales. Una participación mucho más digna que la de hace 4 años.

Clarín

Ahora, a 16 años de aquel fracaso en tierras asiáticas, la selección argentina no luce mucho mejor. Es más, a diferencia del 2002, clasificó en 4º lugar y los amistosos previos sólo han sumado más dudas de cara al debut. Aún así, Sorín es optimista. “Creo que el equipo puede ir evolucionando en el torneo. Hay otros países como España, Alemania, Brasil o Francia que vienen con estructuras más armadas, pero nuestra ventaja es que tenemos al mejor del mundo, y la base se debe formar a su alrededor, aunque hoy no esté el 11 inicial”, analizó, al tiempo que también entregó “la receta”.

Hay que tener un mes perfecto y que la suerte acompañeTodos tienen que estar en su mejor versión y debe instalarse una hermandad en el grupo. Si no se dan esos factores es  muy difícil ser campeón del mundo”, espetó.

¿Tendrá esta albiceleste lo que se necesita?

Puede interesarte