Por Bárbara Samaniego
20 enero, 2015

Las Bratz Dolls no destacan precisamente por su austeridad y belleza natural. Y si bien se instalaron con éxito en la industria de juguetes, muchos podrían poner en duda qué tan apropiadas resultan para nuestras niñas pequeñas.

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La hiper sexualización de estas muñecas puede hacernos sentir incómodos. Fantaseamos con la idea de que nuestras hijas se mantengan tiernas e inocentes por el mayor tiempo posible, y nos asusta que sucumban ante la tentación del maquillaje, la vanidad y el consumismo. Cierto espíritu de reivindicación se distingue en la obra de este artista que «rescata y rehabilita» muñecas, además de situarlas en situaciones cotidianas y naturales con las que chicas jóvenes se podrían sentir identificadas.

Aquí te mostramos algunos ejemplos:

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El entorno natural en el que las muñecas «posan», su cara deslavada y la apariencia sencilla proyectan una imagen que parece más adhoc al público al que están dirigidas. El artista que realizó el montaje comenta que estas muñecas se han rescatado y rehabilitado de diferentes tiendas alrededor de Tasmania, intercambiando su antiguo glamour por un tipo de belleza más pura y natural.

Y tu, ¿qué opinas de este radical cambio de look?

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