Por Camila Londoño
1 agosto, 2016

Son aproximadamente 8.000.

El trabajo del diseñador y escultor neoyorquino Kevin Champeny no tiene nada de convencional. Y aunque son muchos los proyectos que ha creado, hay uno en particular que llama la atención de todos los que aman el dulce; especialmente la de todos los fanáticos de las clásicas gomitas de oso que comimos sin parar cuando éramos niños (y lo seguimos haciendo).

Para la compañía Jellio, Champeny tuvo que diseñar una serie de lámparas colgantes hechas de estos osos.

Aunque en realidad no son comestibles (tristemente).

Estos osos son de acrílico transparente y fueron hechos a mano por el artista.

Champeny talló aproximadamente 8.000 de estas “gomitas”.

3.000 para una lámpara pequeña y 5.000 para una más grande.

¿El resultado? Exquisito, tentador y muy colorido.

Menos mal no son reales, de lo contrario, esas lámparas ya no existirían. 

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