Por Yael Mandler
16 octubre, 2015

Los animales no se permiten en los hospitales, pero el amor es más fuerte

Nada puede ser más duro que saber que una persona que amas está muriendo. Ir día tras día al hospital pensando que esa puede ser la última vez que la veas y tener que sonreírle y decirle que está bien cuando en realidad sólo quieres llorar, es infinitamente difícil. Pero amarla y no poder verla por prohibición es incluso peor…

La esposa del usuario de reddit Mellifluous_Username había sido sometida a una cirugía muy invasiva que no dio los resultados esperados. Su pronóstico no era bueno, no comía ni bebía nada y se mantenía bajo los efectos de fuertes calmantes para el dolor. En un momento de conciencia, convenció a su marido de llevar a su perra Bella al hospital para verla una vez más. 

El pequeño gran problema era que los hospitales tienen prohibida la entrada de perros a sus instalaciones y su mascota era nada más ni nada menos que un pastor australiano de 22 kilos de peso, un animal no muy fácil de hacer pasar desapercibido. Pero este desafío era algo que él estaba totalmente dispuesto a enfrentar.

De pronto la idea apareció: una maleta. Para la suerte de ambos, Bella cabía perfectamente en una de tamaño normal, así que la empacó.

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Con el cierre abierto la llevó en el auto hasta que llegó al hospital. Allí le explicó que debería cerrar la maleta por unos minutos para que pudiera ver a su madre. Entonces Bella increíblemente no hizo ningún ruido durante esos minutos. Cuando pasó frente a las enfermeras, les explicó que llevaba algunas cosas para que su esposa estuviera más cómoda (cómoda e inmensamente feliz). Las enfermeras no hicieron problema.

«Cuando entramos en la habitación, mi esposa estaba dormida. Abrí el cierre de la maleta, y Bella de inmediato saltó sobre la cama, y con cautela se recostó sobre su pecho, esquivando de alguna manera los cables. Se instaló justo donde podía mirar directamente a los ojos de mi esposa, y permaneció ahí completamente inmóvil, hasta que unos veinte minutos más tarde, mi mujer se despertó y comenzó a gemir de dolor», contó el viudo.

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El perro de inmediato empezó a lamerla, y a gemir silenciosamente, como si supiera que ladrar arruinaría el plan.»Mi mujer la abrazó durante casi una hora, sonriendo todo el tiempo. Una enfermera nos descubrió, pero estaba tan conmovida que prometió no decírselo a nadie. Cuando mi esposa finalmente se volvió a dormir, cargué a Bella de nuevo en la maleta», continúa él.

'Take me with you mum!' #dogsinsuitcases #staffygram

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A los pocos días la mujer murió y ahora son sólo su esposo y Bella en la casa. Cada vez que él toca la maleta, ella cree que irá a ver a su mamadre nuevamente. Incluso se pone en modo silencioso, como aquella vez que lograron burlar la seguridad del hospital.

«No puedo comunicarle adecuadamente que mami se fue», asegura el viudo.

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