Por Gillian Armstrong
12 Abril, 2017

Si un niño de segundo grado puede hacerlo, ¿por qué tú no?

Hay desafíos que se ganan toda tu atención. Este tipo de cosas me ponen en aprietos: me dejan en frente un problema que no se ve nada difícil de resolver, aunque está pensado para que los niños den con el resultado. Vamos, ya somos mayores y si ellos saben cómo hacerlo, pues “lógicamente” nosotros también. Pero la frustrante realidad no es (tan) así.

Pasé bastante tiempo tratando de dar con un número que en un principio no parecía muy difícil de descubrir. Pero a medida que pasaban los minutos no podía creer que esa maldita pregunta, que se veía tan simple, estaba revolviendo mis neuronas. 

“El Señor me está poniendo a prueba”.

No te diré si lo logré o no (el silencio otorga), pero si te diré que no es tan fácil como crees.

Louise Bloxham es una madre de Inglaterra a la que su hijo de segundo grado le pidió ayuda para resolver un problema y, cuando leyó el desafío, quedó un tanto shockeada.

Aquí va la bomba:

Twitter

“Habían algunas personas en un tren.

19 personas bajaron del tren en la primera parada. 

17 subieron al tren. 

Ahora hay 63 personas en el tren.

¿Cuántas personas habían en el tren al comienzo?”.

Intenta un poco más antes de rendirte, podrías sentirte como un cerebrito si das con el resultado.

Te daremos la respuesta en

3….

 

2…

 

1…

 

¡Olé! ¡inténtalo otra vez!

Está bien, el número final es…

65.

¿Lo habías logrado? ¿No? Bueno, no eres el único, y si lo hiciste pues ¡felicitaciones!

“¿Viste ‘estúpida’ escrito en mi frente?”.

Ahora sabemos que a los chicos no se la hacen tan fácil como pensábamos (¡ni siquiera a los siete años!). Esta experiencia nos ha hecho entender que el mundo de los estudios a esa edad no es como lo imaginábamos, así que démosles los méritos que se merecen. 

 

 

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