Por Antonio Rosselot
8 noviembre, 2017

¡Esta es una manera creativa de combinar tu trabajo y tu pasión!

Siempre he tenido el anhelo (ya no tan) secreto de conducir para vivir. Me gusta muchísimo el hecho de poder avanzar por la ciudad en cosa de minutos, recorrer las calles y ver qué es lo que está pasando alrededor mío, ver cómo interactúa la gente y eventualmente conocer lugares nuevos. Y bueno, si eres taxista en Nueva York, la cantidad de estímulos presentes en las calles es para volverse loco (en el buen sentido).

Ryan Weideman es uno de éstos, pero no precisamente por vocación. Cuando llegó a Nueva York, en 1980, soñaba con empezar una carrera como fotógrafo. Pero en ese entonces era muy difícil encontrar trabajo en dicha área, y el alquiler y las cuentas se tenían que pagar de alguna manera. Por eso mismo, y gracias a un vecino, Ryan empezó a conducir un taxi con la idea de poder unir su trabajo con su pasión por la fotografía.

Y estos son los resultados después de 20 años fotografiando a sus pasajeros:

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Ryan Weideman

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Ryan Weideman

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Ryan Weideman

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Ryan Weideman

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Ryan Weideman

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