Por Josefina Pizarro
2 Junio, 2017

Dejó su aburrido trabajo para ser tatuadora, ¡y me alegro que lo haya hecho!

Ah, como adoro los tatuajes, especialmente si están hechos con amor y dedicación, como los que verás a continuación. La tatuadora Mentat Gamze no nació creando tatuajes, sino que tras años y años en diversos trabajos se dio cuenta de su verdadera pasión. Ella empezó trabajando como diseñadora gráfica, pero se dio cuenta que aunque ganara el dinero que necesitara no era feliz. Había intentado de todo, pero nada la convencía.

1. Fue infeliz durante años que hasta se enfermaba en pensar en ir a trabajar, así que al final dejó su odioso trabajo y se puso a dibujar.

@mentat_gamze

2. Después de un tiempo pensó “debería convertir este dibujo en un tatuaje, ¡se ve bien en la piel!” y aunque el proceso de aprendizaje fue doloroso para ella, estos son los bellos resultados.

@mentat_gamze

3. Luego de meses comenzó a tatuar a gente que no conocía, y se dio cuenta que era su verdadera pasión.

@mentat_gamze

4. “Estaba feliz de hacer lo que me gusta”

@mentat_gamze

5. Y así mismo lo refleja ella con un detalle en cada trabajo que hace: un punto rojo.

@mentat_gamze

6. “Me gustan los tatuajes negros y no quería ponerle colores, por lo que un punto rojo brillante era la mejor opción para un contraste con el negro”.

@mentat_gamze

7. Y con ello también simboliza la esperanza y el coraje, el nunca rendirse ante cualquier adversidad.

@mentat_gamze

8. A sus clientes les encantó la idea del punto rojo, además de que para cada uno tenía un significado distinto: un pariente perdido, una enfermedad, un sol, etc.

@mentat_gamze

9. Escuchó todas sus historias y ayudó a que las llevaran en el cuerpo para siempre.

@mentat_gamze

10. Y la verdad, están geniales, ¿no?

@mentat_gamze

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